Detalle de la sombra de un almendro sobre el suelo reseco en Orihuela (Alicante). EFE Archivo/ Morell

SINIESTRALIDAD AGRARIA

Repunte del 15 % en las indemnizaciones por daños en la ganadería hasta

Publicado por: EFEAGRO 13 de agosto de 2026

El terreno de cultivo es el que acumula la mayor parte de indemnizaciones prevista en los primeros siete meses de ejercicio.

Las indemnizaciones por diferentes daños en la ganadería suman 104,17 millones hasta julio, una cifra que supone un incremento del 15,3 % respecto a las del mismo periodo del año pasado, según los datos del informe de siniestralidad de Agroseguro consultado por EFEAgro.

Aunque en el cómputo total hay un 1,9 % menos de siniestros ganaderos en su conjunto, las indemnizaciones son superiores, con un incremento relevante en el caso de la línea de accidentes, enfermedad y pastos que cuentan con un 34,4 % más de indemnizaciones, al alcanzar los 47 millones.

Sin embargo, sigue siendo el terreno de cultivo el que acumula la mayor parte de indemnizaciones prevista en los primeros siete meses de ejercicio, en los que se han dañado 1.177.073 hectáreas, lo que supone un 3,2 % menos que hace un año.

Además, las indemnizaciones previstas en los diferentes cultivos hasta julio han decrecido un 31 % al sumar 373,55 millones.

Por cultivos, la mayor parte de las indemnizaciones se han centrado en herbáceos, que suponen 75,95 millones, seguidas de frutales (62,98), uva de vinificación (40,72) y hortalizas (30,99).

El calor y el campo

El informe de Agroseguro destaca que en julio predominaron las altas presiones y temperaturas superiores a los valores normales para la época en gran parte de la península.

Por ello, la persistencia de un ambiente cálido y seco favoreció la intensificación del estrés hídrico en numerosos cultivos de secano, especialmente en los cereales de ciclo tardío y el girasol.

Derivaron en daños por sequía y asurado en amplias zonas de Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña.

Vista de unos girasoles secos sin recoger por la sequía en una finca de la provincia de Córdoba. Efeagro/Rafa Alcaide
Vista de unos girasoles secos sin recoger por la sequía en una finca de la provincia de Córdoba. Efeagro/Rafa Alcaide

Además, a lo largo del mes también se produjeron diversos episodios tormentosos de carácter local acompañados de pedrisco y, de forma más puntual, de fuertes rachas de viento.

En este caso, afectaron principalmente a cultivos de uva de vino, hortalizas y cultivos herbáceos en zonas del valle del Ebro, la meseta norte, Castilla-La Mancha, La Rioja y Galicia.

Asimismo, las elevadas temperaturas favorecieron la aparición de daños por podredumbre, golpe de calor y asurado en hortalizas de primavera-verano, principalmente tomate en Extremadura.

Un año de registros históricos

Enero arrancó como el año más lluvioso de los últimos 25 años y con daños por inundaciones, entre otras cuestiones.

En febrero hubo una combinación de temperaturas inusualmente altas con un régimen de precipitaciones "excepcionalmente húmedo", así que los desbordamientos de ríos, especialmente en el sur, provocaron cuantiosos daños en olivar, frutos rojos, hortalizas y cultivos tropicales.

En marzo una borrasca de alto impacto afectó a Canarias y a su producción de plátano, mientras que en la península se sufrió el impacto de una irrupción de aire frío, con heladas que acusaron principalmente los almendros y la uva de vinificación.

Abril fue un mes "extremadamente cálido" y con "tormentas convectivas intensas", acompañadas de precipitaciones intensas y rachas de vientos y mucho pedrisco (granizo); los daños se acumularon en frutales, cultivos herbáceos, hortícolas y viñedo.

El quinto mes de ejercicio registró temperaturas superiores a la media, especialmente en la segunda mitad del mes; por contra, algunas heladas tardías afectaron al cultivo de la uva de vino y episodios de calor prematuro provocaron estrés hídrico en cultivos de secano.

Del mes de junio, el informe de Agroseguro destaca los episodios de "calor intenso" que favoreció la aparición de estrés térmico e hídrico, especialmente en los cultivos de secano de zonas tardías, coincidiendo con fases avanzadas del ciclo de los cereales de invierno.

Secciones : Actualidad

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