Imagen de archivo de Isla Mayor en Sevilla, uno de los escenarios en donde se ha rodado la película "La Isla Mínima". EFE/Raúl Caro

Imagen de archivo de Isla Mayor en Sevilla, uno de los escenarios en donde se ha rodado la película "La Isla Mínima". EFE/Raúl Caro

NATURALEZA / CINE

Las marismas del Guadalquivir, escenario de "La Isla Mínima"

Publicado por: ALFREDO MARTÍNEZ/EFE 13 de febrero de 2015

La película "La Isla Mínima" ha descubierto al público las marismas del Guadalquivir, una de las zonas más inhóspitas de la Península hasta hace apenas medio siglo pero que, tras titánicas décadas de trabajo humano para desecarlas y roturarlas, se han consolidado como el mayor arrozal de Europa.

Los sedimentos arrastrados por el Guadalquivir hacia el mar durante siglos colmataron el golfo atlántico que llegaba hasta Sevilla creando dos mil kilómetros cuadrados de marisma -penetrada por el Guadalquivir- y sus dos brazos más importantes: el Brazo del Este y el Brazo de la Torre.

Entre estos tres cauces se conformaron las denominadas islas Mayor y Menor, y ésta última fue seccionada por la Corta de los Jerónimos creando la ínsula conocida desde entonces como la Isla Mínima, el paisaje argumental de la película del mismo nombre, galardonada con diez Goyas.

El mayor arrozal de Europa

El filme de Alberto Rodríguez no se ha rodado sólo en las 2.300 hectáreas de Isla Mínima, sino también en Isla Mayor, principal población de estos arrozales. También han sido escenario la finca Veta la Palma y la intrincada red de caminos y de canales que conforman las 30.000 hectáreas de este arrozal de la margen derecha del estuario del Guadalquivir, que contrasta con la izquierda, poco alterada y sede del Parque Nacional de Doñana.

El paisaje de los arrozales es radicalmente plano, inundado medio año, polvoriento el otro, en el que sólo sobresalen los rectilíneos muros de los canales de agua que delimitan las tablas de arroz y alguna construcción o árbol singulares que sirven de referencia en decenas de kilómetros cuadrados.

Veta la Palma un espacio en la Isla Mayor del Guadalquivir. EFE/Juan Ferreras
Veta la Palma un espacio en la Isla Mayor del Guadalquivir. EFE/Juan Ferreras

Las geométricas tablas de arroz contrastan con la enrevesada red hídrica del estuario del Guadalquivir, como reflejan las fotos aéreas que cada mes realiza, desde hace décadas, el investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) Héctor Garrido, algunas de cuyas imágenes de esta "armonía fractal de Doñana" ilustran "La Isla Mínima".

Las bandadas de miles de aves que viven en los arrozales conforman uno de los espectáculos más singulares de estas marismas, inalteradas durante siglos, aisladas por periódicas inundaciones y por la malaria y con un uso ganadero y cinegético marginal.

Tierras con misterio

El aislamiento geográfico de estas marismas y el silencio forzado de miles de braceros que las transformaron la marisma en condiciones de semi-esclavitud, envolvieron a estas tierras en un halo de misterio desvelado en parte en la película de Alberto Rodríguez.

Medio siglo antes, Alfonso Grosso y Armando López Salinas ya advirtieron la singularidad de esta zona, que recorrieron en agosto de 1960 en un viaje antropológico plasmado en su obra "Por el río abajo", editada en París en 1966 y que no pudo ser publicada en España hasta 1977.

Atín Aya, fotógrafo prematuramente desaparecido en 2007, captó en blanco y negro el dramatismo de la vida en la marisma, reflejado también en "La Isla Mínima".