La flota española teme su salida en otoño de las aguas de Mauritania, ante el estancamiento de las negociaciones para renovar el que se considera el acuerdo pesquero bilateral más importante de la Unión Europea (UE). El pato beneficia en España a buques de Andalucía, Galicia, Canarias y del País Vasco.
Los preocupación entre los armadores crece porque el acuerdo entre la UE y Mauritania expira el 14 de noviembre. Pero las negociaciones entre ambas partes para renovarlo no avanzan y están en el aire.
El secretario general de la patronal de armadores Cepesca, Javier Garat, ha declarado a Efeagro que a estas alturas hay "mucho riesgo" de que no se renueve el protocolo a tiempo e incluso de que en el caso de haber acuerdo su tramitación dure meses y entre tanto la flota tenga que abandonar el caladero.
Entre las dificultades, según el sector, están las demandas por la parte mauritana respecto a la compensación económica por permitir faenar en sus aguas; además, Nuakchot está pidiendo un canon "muy alto" para los buques que no sería rentable para los armadores españoles.
"La Administración mauritana es muy dura; Bruselas tiene un trabajo complicado", ha subrayado a Efeagro el presidente de la Asociación Nacional de Armadores y Buques Marisqueros y Congeladores (Anamar), José Ramón Muriel.
Por otra parte, Muriel ha señalado que la cercanía de la caducidad del protocolo y la coincidencia de los próximos meses con paros biológicos hacen temer a la flota marisquera andaluza que en la práctica el pacto termine para ella en septiembre.
La importancia del acuerdo
El acuerdo de pesca con Mauritania es el más importante para la UE y ofrece cerca de un centenar de licencias para buques de diez países comunitarios; España destaca entre sus beneficiados, con más de 50.
A cambio, la UE otorga una compensación económica al país africano por valor de 60,8 millones de euros.
Los buques europeos pueden capturar en aguas mauritanas 280.050 toneladas anuales de crustáceos, especies demersales, atún y pequeños pelágicos.
En el caso español se ven beneficiados los marisqueros, los atuneros, los buques dedicados a la merluza negra y los palangreros.
El acuerdo es fundamental para los marisqueros, principalmente andaluces, ya que esta categoría aprovecha todas sus licencias (18) y además es un segmento de flota "dependiente de Mauritania y de Guinea Bissau".
China, Rusia y Turquía en aguas mauritanas
Muriel ha opinado que, en la negociación, Mauritania tiene "pretensiones económicas muy altas" y luego las posibilidades de pesca no se corresponden porque además ahora mismo está repartiendo "la tarta" (su caladero) con flotas de países como China, Rusia o Turquía.

Explica que eso repercute, por ejemplo, en que cuando la flota comunitaria hace a veces paros biológicos luego otros barcos no los hacen.
En cuanto a los plazos, agosto suele ser un mes de poca actividad, y Muriel duda mucho de que el convenio se renueve antes del 14 de noviembre.
Un nuevo protocolo exige además la ratificación por las dos partes y en el caso de la UE tiene que ser aprobado por el Consejo de Ministros y por el Parlamento Europeo.
"Al final creo que se arreglará, esperemos que se arregle con gestiones políticas, porque el acuerdo está en el tejado de los políticos, son los únicos que pueden solucionarlo" ha remarcado Muriel.






