La brecha entre los precios de los cereales y lo que cuesta producirlos desde que estalló el conflicto alarma a los agricultores, que hoy se movilizan en Castilla y León.
Los mercados de los cereales llevan meses de volatilidad, pero los precios actuales son un 6 % superiores a los de principios de año mientras que desde que estalló la guerra en Irán el gasóleo agrícola ha llegado a subir más del 40 % y el fertilizante un 50 %, unas diferencias que encienden al campo español.
La falta de rentabilidad de los productores de cereales y esa diferencia entre los costes y la remuneración es la razón de la protesta de este miércoles en Valladolid de todas las organizaciones agrarias para pedir ayuda y evitar que quiebre el sector, a las puertas de una nueva campaña cerealista muy difícil.
España es un país deficitario en cereales pero sus precios están muy globalizados y, aunque han experimentado vaivenes desde el 28 de febrero -fecha de la invasión de Irán por parte de EE. UU e Israel-, su escalada ha sido inferior a la de los insumos (abonos y energía).
Evolución de los cereales
El mercado nacional de cereales mantiene en estos momentos poca actividad, a la espera de la nueva campaña y de las noticias climáticas, pero desde el inicio del conflicto se ha mantenido muy sensible y esa incertidumbre continúa.
Si se comparan los precios actuales en los mercados españoles con los que registraban en enero, el trigo blando ha repuntado un 3,49 %, el trigo duro un 6 %, el maíz un 5 % y la cebada un 2,6 %, según los datos facilitados a Efeagro por la patronal de comerciantes de cereales y de oleaginosas Accoe.
Este mismo miércoles, en los mercados de referencia internacionales, los contratos de futuros del trigo y el maíz han registrado subidas del 1,25 % en el operador europeo de mercados bursátiles Euronext de París, mientras que en la Bolsa de Chicago (EE. UU.) los del trigo han aumentado hasta el 3 % pero los del maíz han caído el 3 %.

El secretario general de Accoe, José Manuel Álvarez, ha resaltado la "sensibilidad" de los mercados, ante factores como los climáticos en zonas productoras de Estados Unidos, el conflicto con Irán, la volatilidad del petróleo y la evolución del dólar.
Según Álvarez, el trigo está ahora "relativamente firme a nivel mundial" por el mal estado de parte de los cultivos de invierno en EEUU, la sequía y la fortaleza de cotizaciones en países clave como Rusia o Ucrania.
El gasóleo, la energía y la falta de remuneración
La importancia del estrecho de Ormuz en el suministro de fertilizantes se ha notado en la disponibilidad y en los precios, con repuntes de hasta el 50 % en abonos como la urea, según cálculos de Cooperativas Agro-alimentarias.
En cuanto al carburante, los agricultores españoles consumen gasóleo B, subvencionado, pero eso no ha evitado que sus precios hayan experimentado subidas que en la segunda mitad de marzo llegaron al 44 % en comparación con los registrados antes del conflicto, según los informes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El precio medio del gasóleo B en mayo es un 35 % superior al registrado antes del inicio del conflicto.
Las organizaciones agrarias aseguran que la campaña de siembra de cereales de este año ha sido "la más cara" de la historia, lo que está llevando a los productores a dedicarse a otros cultivos como el girasol.
Incluso comparan la situación con la invasión de Ucrania en 2022 cuando se produjo una crisis global alimentaria por el encarecimiento de los precios, pero entonces las cotizaciones de los cereales subieron más, según reconoce un portavoz de las organizaciones que este miércoles han protestado en Valladolid.





