Detalle de una motocicleta Vespa. Foto: EFE/DAVID AGUILAR

Detalle de una motocicleta Vespa. Foto: EFE/DAVID AGUILAR

MUSEOS

Ruta por los museos del motociclismo

Publicado por: Alberto Matos 11 de enero de 2016

Los fabricantes de motocicletas Piaggio y Yamaha celebrarán este año sus respectivos aniversarios con un sinfín de actividades en sus museos de Italia y Japón.

El turismo sobre ruedas no es, ni mucho menos, un invento reciente. Tan solo tuvieron que pasar cuarenta y ocho años desde la invención de la primera motocicleta de cilindros a vapor por parte del estadounidense Sylvester Howard Roper para encontrar una de las primeras referencias escritas sobre esta combinación de conceptos.

Fue concretamente en 1915, cuando el también estadounidense Theodore J. Werle publicó “Camping hints when touring with a motorcycle, Harley-Davidson Motor Company”. Todo un tributo a la entonces incipiente industria del ciclomotor –y también del cámping- que podría traducirse por algo así como “Consejos para acampar cuando se viaja en motocicleta, Harley Davidson Motor Company”.

Sin embargo, en esta ocasión no vamos a descubrir lugares lejanos a los que solo se puede acceder en moto. Por el contrario, te invitamos a apearte de la “burra” y a recorrer a pie los museos de Vespa y Yamaha, dos marcas emblemáticas que en 2016 celebran su 70 y 60 aniversario, respectivamente.

El símbolo inequívoco de la dolce vita

Fundada en 1884, la compañía italiana Piaggio comenzó su andadura empresarial manufacturando inicialmente locomotoras y vagones de tren hasta que, con el estallido de la I Guerra Mundial, decidió dar un giro a su negocio hacia la producción de aviones, actividad que continuó durante la II Guerra Mundial. Tras los conflictos bélicos, la red de carreteras italiana se encontraba tan perjudicada que cualquier tipo de comunicación eficiente por tierra resultaba prácticamente imposible.

Con este panorama, Piaggio se lanzó a diseñar un medio de transporte moderno, barato, robusto, fácil de manejar por hombres y mujeres, y con capacidad para más de un pasajero. Así, en 1946 surgió la primera Vespa, que se multiplicaría por un millón en tan solo una década.

Hoy, 70 años después, Piaggio calienta motores –nunca mejor dicho- para celebrar por todo lo alto el aniversario de su buque insignia. Para ello, ha elegido como escenario su ya mítico Museo Piaggio que, construido en 2000 junto a la sede central de la marca en la ciudad de Pontedera, se extiende sobre una superficie de 3.000 metros cuadrados.

El espacio expositivo se divide en varias áreas diferenciadas, cada una de ellas orientada a una colección. Entre ellas, la Colección Vespa está considerada como la principal atracción gracias, entre otras cosas, a los prototipos de los años cuarenta que allí se exhiben. Tal es el caso del conocido como “Paperino”, del que se produjeron muy pocas unidades.

También llama la atención la Colección Artística, donde se muestran modelos con claras referencias a Dalí y reinterpretaciones mitológicas a cargo de Mino Trafeli. Sin olvidarnos, claro está, del papel estelar interpretado por esta motocicleta en películas emblemáticas como “La Dolce Vita” o “Vacaciones en Roma”.

El Museo Piaggio también exhibe en otra sala algunos de los modelos más representativos de Gilera, su otra línea de motocicletas que comenzó a fabricar en 1909.

Emblema del desarrollo japonés

Yamaha pilotada por el italiano Valentino Rossi. Foto: EFE/Manuel Bruque
Yamaha pilotada por el italiano Valentino Rossi. Foto: EFE/Manuel Bruque 

Los orígenes de Yamaha se remontan a 1887, año en el que comenzó a producir en serie sus primeros instrumentos musicales. No sería hasta 1955 cuando, como consecuencia de los destrozos provocados en Japón por los bombardeos de la II Guerra Mundial, comenzara a fabricar motocicletas sencillas y baratas que pudieran moverse con cierta agilidad por las maltrechas carreteras del país.

Solo un año más tarde pondría a la venta su modelo YA-1, una moto de 125 cc que pronto marcaría una época. Desde entonces, cada década estaría protagonizada por al menos una versión mejorada diferente, hasta conseguir hacer historia con algunas tan legendarias como la Yamaha XT 250 cc, con la que el mismísimo Silvester Stallone escapaba de la policía en la película “Acorralado”.

Recién estrenado 2016, el grupo nipón ultima los preparativos de su 60 aniversario con el lanzamiento de la nueva Yamaha YZF-R1, que combina en su diseño el blanco, el amarillo y el negro, colores clásicos del Yamaha Racing.

Este prodigio tecnológico puede ser contemplado en el museo que la marca alberga en el denominado Communication Plaza, un complejo que, localizado en la ciudad japonesa de Iwata, recibe a los visitantes de manera gratuita.

Este espacio concentra el pasado, presente y futuro del grupo Yamaha Motor Group y no solo atrae a curiosos y amantes del motociclismo, sino también a empleados y socios que se reúnen allí para intercambiar impresiones.

El museo está dividido en varias salas en las que se exponen todos los modelos de motos fabricados hasta el momento, así como una completa biblioteca con publicaciones de la marca.

Otros templos del motocilismo

Miniatura de una Montesa Impala 175 en el Museo Montesa. Foto: EFE/David Aguilar
Miniatura de una Montesa Impala 175 en el Museo Montesa. Foto: EFE/David Aguilar 

Aunque en 2016 no conmemoran ninguna onomástica especial, los museos que algunos conocidos fabricantes de motocicletas poseen en otros puntos del mundo también merecen una visita.

Sin salir de Japón, resultan especialmente interesantes las propuestas que hacen otras marcas a través de sus colecciones. Tal es el caso del Honda Collection Hall que, ubicado en el circuito de Twin Ring Motegi y dividido en tres plantas, ofrece una visión panorámica de la evolución de la marca, prestando especial atención a las tecnologías que definirán este sector en un futuro.

También merece la pena una visita al Kawasaki Good Times World que, desde el Kobe Maritime Museum, dedica un pequeño espacio expositivo a las motos, mientras que la mayor parte de su superficie está ocupada por trenes, helicópteros, barcos e, incluso, robots.

Asimismo, la ciudad de Hamamatsu esconde un pequeño tesoro. Se trata del Hearthech Plaza, un museo dedicado a la historia de Suzuki que, si bien no admite visitas de manera oficial, no resulta difícil conseguir un permiso para visitarlo.

Por su parte, además del Museo Piaggio, Italia también cuenta con el Museo Ducati, que repasa los éxitos de la marca sobre los circuitos, y con el Museo Moto Guzzi, provisto de más de 150 piezas que narran los progresos de la marca.

Tampoco podemos olvidarnos del Harley-Davidson Museum, una de las principales atracciones turísticas de Milwaukee (EE UU). Esta auténtica joya acoge en su interior más de 450 motocicletas y exhibe lo mejor de la cultura y el diseño americano.

Más modesto, el Museo Montesa, integrado en el museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, no hace mucho tiempo pasaba de ser una exposición temporal a ser permanente. Entre sus paredes, como testigos mudos del devenir de los tiempos, la marca catalana recuerda con nostalgia sus épocas de mayor esplendor a través de catálogos, fotografías y algún que otro modelo ya desaparecido.

Secciones : Turismo Viajero
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