A reclamador.es han llegado varios casos en los que se certificó el fallecimiento del animal durante el vuelo debido a las condiciones en las que viajó. Cristina García, que lidera la campaña Reclama conmigo para solicitar una nueva normativa, a través de la plataforma change.org, perdió a su perra Norah en un vuelo de Palma de Mallorca a Sevilla.
García señala a Efetur que en el viaje -realizado en 2012- embarcaron junto a ella tres bulldogs franceses -padre, madre e hija- que fueron ubicados en la bodega.
“Al llegar a mi destino, esperé frente a la cinta de equipajes y al salir los perros, Norah -de 3 años- estaba muerta». Los otros dos -prosigue- venían llenos de vómitos y excrementos y con claros síntomas de asfixia. “El veterinario nos dijo que Norah había muerto por un golpe de calor”, añade.
García, señala que, en ningún momento, le “advirtieron de que existía algún riesgo para el animal”. Tampoco me dieron -dice- “ningún Pliego de Descargo de Responsabilidades, no firmé nada de nada”. “De hecho, desde la aerolínea, me insistieron una y otra vez en que no pasaba nada”. Cristina García ha denunciado y el juicio se celebrará el próximo 20 de abril.

A través de la campaña Reclama conmigo, en la web change.org, se aboga por un cambio en la normativa de transporte aéreo de animales, “no queremos que sean tratados como una maleta”. “Buscamos que se habilite una zona especifica para ellos con buena refrigeración, buen sonido y condiciones específicas”. “Además, es necesario que haya un supervisor que los visite durante el vuelo”, puntúa
Después de la muerte de Norah en 2012, se han producido otros casos similares como el de Manuel Álvarez, dueño de Coco, un bulldog francés que falleció el pasado mes de julio.
“Buscamos que se habilite una zona especifica para las mascotas con buena refrigeración, buen sonido y condiciones particulares”
Álvarez explica a Efetur que su mascota, de cinco años, “estaba completamente sana y sin ningún tipo de anomalía cardíaca”. Recuerda que volvía con su mujer de Palma de Mallorca con destino Sevilla y que, al aterrizar, dos operarios le comentaron que el animal había muerto en el avión. “Exigí que me trajeran el perro e intenté reanimarlo pero no hubo manera”, señala.
“Las compañías aéreas deberían estar preparadas para garantizar la seguridad de las mascotas». «Si no se van a responsabilizar, que no ofrezcan el servicio”, señala.
“Nadie me facilitó un veterinario, ni atención a mi mujer, ni nada, la desatención fue total”, indica. Ante esta situación, denunció a la compañía que, hasta la fecha, tras asegurarle que “estudiarían el caso”, no ha vuelto a darle a Manuel “noticias de ningún tipo”.

“La cantidad económica es indiferente, quiero que se reconozca que algo falló y que haya responsables”. “En cuestión de dos años ha pasado los mismo dos veces, en el mismo trayecto y con la misma compañía”. “Las casualidades no existen”, concluye.
Actualmente, la Ley de Aviación dice que “el trato que debe recibir una mascota es exactamente el mismo que el de una maleta”.
“La cantidad económica es indiferente, quiero que se reconozca que algo falló y que haya responsables”
Nosotros queremos que, a nivel internacional, cambie la legislación y que ofrezcan a las mascotas “condiciones especiales de refrigeración y ventilación y que haya una persona para supervisarlos, atenderlos y mejorar sus condiciones”. “Esto no puede volver a pasar”, señala. A título personal, “quiero que se depuren todas las responsabilidades, voy a luchar para que haya responsables”, afirma rotundo.
Graves consecuencias para el animal
Cuando el animal excede las medidas específicas que marca la aerolínea para volar en cabina, tiene que hacer el viaje en la bodega del avión. Al considerarse como parte del equipaje, pueden darse situaciones como que el animal sea abandonado a pie de pista con el resto de las maletas o permanecer desatendido durante todo el trayecto, lo que puede provocar graves secuelas para el mismo.

En el peor de los casos, los animales no sobreviven a los trayectos por golpes de calor, deshidratación o infartos.
El educador canino Javier García, advierte a Efetur de las graves consecuencias que puede tener para el animal viajar en estas condiciones. “Si se encuentra en una etapa crítica de su vida, si es un cachorro, este trayecto le puede marcar de por vida y hacer que desarrolle fobias complejas de eliminar”.
En mi opinión -apunta- “se podrían habilitar unos vuelos específicos para viajar con mascotas y que no necesariamente tengan que viajar en la bodega”. Asimismo -prosigue- “se podría habilitar una zona donde poder minimizar el estrés que sufre el animal en el viaje”. “Poder visitar al animal es una buena medida para calmar su angustia”, explica.
“Es importante concienciar a la gente de que el perro no es un objeto sino un ser vivo al que hay que dar el trato que se merece”. “En algunas ocasiones se contempla que los animales viajen en cabina -como sucede con los perros guía-, lo ideal sería que esta permisividad se fuese ampliando”, finaliza.
Reclama conmigo
Por todo esto, a través de la campaña ‘Reclama conmigo’ denuncian este tipo de situaciones dramáticas y defienden un cambio en la legislación mundial del transporte de equipaje, ya que ésta sólo distingue entre personas y maletas sin hacer ninguna referencia especifica al transporte de mascotas. El objetivo de la campaña es conseguir que la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) regule el transporte de los animales en los vuelos.
La campaña ha logrado ya que cerca de 77.000 personas aboguen para que las aerolíneas no traten “como maletas” a los animales durante los vuelos. La campaña está respaldada por rostros conocidos como el de Michelle Jenner, Vanesa Romero, Javi Nieves o Silvia Abascal, entre otros.









