El Concejo Municipal aprobó tal medida el 30 de diciembre por lo que el humo, tanto si es de tabaco como de vapor de nicotina, pasa así a estar prohibido en los espacios públicos de la ciudad de los rascacielos.
Se ha conseguido mediante una modificación a la llamada ley «aire sin humos» («Smoke-Free Air Act») que ha sido firmado por Michael Bloomberg en su penúltimo día como alcalde.
«Los cigarrillos electrónicos calientan una solución química y emiten un vapor que da nicotina a su usuario, la misma cantidad adictiva de los cigarrillos convencionales. La próxima generación de potenciales fumadores podría hacerse adicta a la nicotina a través de este tipo de productos», aseguró Bloomberg.
La medida fue aprobada con 43 votos a favor y 8 en contra y Bloomberg ha celebrado esta modificación a la ley asegurando responde al mismo objetivo con la que se prohibió el tabaco, que era, en última instancia, «mejorar la salud de todos los neoyorquinos».









