El comercio agroalimentario español está ofreciendo respuestas dispares ante el nuevo arancel del 15 % en Estados Unidos, que van desde el alivio entre algunos segmentos por el margen tras el acuerdo entre Washington y Bruselas, hasta la incertidumbre en otros por la paralización de pedidos de los importadores.
El sector agroalimentario, uno de los más afectados por el gravamen del 15 % que EE. UU. aplica desde este jueves a los productos de la Unión Europea (UE), mantiene la incertidumbre sobre el impacto en sus ventas hacia un mercado estratégico como el estadounidense.
Estados Unidos es el primer destino de los alimentos y bebidas españoles fuera de Europa y, según han insistido a Efeagro fuentes de las empresas exportadoras, no se puede perder, aunque la política imprevisible de su presidente, Donald Trump, complica la planificación comercial.
La percepción varía según los subsectores, entre los que destaca la confianza de los exportadores de aceite de oliva en que el nuevo arancel "no sea determinante" y se mantengan sus ventas como hasta ahora, a causa de los precios bajos.
Pero ante los "coletazos" del acuerdo entre la UE y EEUU la mayoría insisten en pedir exenciones para sus productos.
Margen para los contenedores en tránsito
El director adjunto de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico, ha declarado que aunque cualquier subida de arancel es negativa, el acuerdo entre la UE y EE. UU. es un hecho que puede suavizarla.
Una de ellas, ha apuntado, es la llamada excepción de "barcos en el agua", que recoge la orden ejecutiva de Trump por la cual toda mercancía despachada en puertos y aduanas de la UE antes de este jueves estaría gravada con un arancel del 10 % -el que impuso EE. UU. en abril- y no del 15 %; se aplica con fecha de llegada anterior al 5 de octubre.
Señala que esto significa un mes y medio más antes de la subida arancelaria, para los envíos que ya hayan salido.

Por otro lado, Pico ha detallado que dentro de los competidores, Turquía -segundo productor mundial de aceite de oliva detrás de España-, tiene también un 15 %, Túnez un 25 % y Marruecos un 10 %.
Ha recordado que en el conflicto arancelario de 2019 con Estados Unidos el aceite español estaba en una situación desigual al francés o italiano.
EE. UU. consume el 50 % del aceite de oliva comercializado fuera de la UE y un 80 % de su consumo es importado; de las 440.000 toneladas anuales que compra, 310.000 provienen de España -180.000 directamente y el resto envasadas en otros países-, según Asoliva.
El aceite de oliva es el bien español más vendido a EE.UU., con exportaciones por valor de 1.013 millones de euros en 2024.
En el caso del vino, que sí ha visto reducidas sus ventas desde abril, EE. UU. supuso exportaciones de envasados por 400 millones en 2024, una sexta parte del total global -sin contar el granel-.
Incertidumbre permanente
El secretario general de la patronal de conservas y transformados de pescado Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, ha augurado una "tormenta de volatilidad" y una situación comercial muy difícil, citando como ejemplo la amenaza de Trump de elevar el gravamen al 35 %.
Ante la incertidumbre sobre el acuerdo entre la UE y EEUU, ha señalado que muchos importadores "han parado sus pedidos".
En el caso pesquero, la conserva de atún ya tenía un arancel alto en EE. UU. pero ahora se ha impuesto a productos con un gravamen bajo como los preparados de pulpo.
Además, Tailandia -líder en la exportación de conservas de atún-, tiene un arancel del 19 % y si ahora Ecuador cuenta con un gravamen inferior podría vender más materia prima a Estados Unidos y menos a España, país deficitario en pescado.
La guerra comercial implica a gigantes como Brasil o China, lo que puede suponer una oportunidad para subsectores como el cárnico español en el mercado asiático, según ha recordado la patronal de comerciantes de cereales y oleaginosas Accoe.









