Antonio Montes nos envía una imagen panorámica de Ronda, en Málaga, para participar en 'El concurso de Efetur'. "Una ciudad soñada", dice, que luce invadida por el olor a "azahar, romero, hierbabuena y manzanilla."
"Ronda, ciudad soñada. Me gusta el olor del campo andaluz, mezcla de azahar, romero, hierbabuena y manzanilla." Antonio Montes.
Viajamos hasta Ronda, una localidad malagueña enclavada en una cuenca rodeada de montañas que forma parte de la ruta de los Pueblos Blancos, en plena Serranía de Ronda, a pocos kilómetros de la Costa del Sol.
Algunos atractivos
La ciudad está dividida por el río Guadalevín y ambas mitades están unidas por puentes que conectan el casco antiguo, de reminiscencias árabes y trazado medieval que le han valido para ser declarado Bien de Interés Cultural, con la parte más moderna de la urbe.
De hecho, son tres los puentes que, a través de un barranco de más de 100 metros de profundidad, unen ambos lados del municipio, según recoge Turespaña. Por un lado, el puente árabe, construido en el siglo XIV; el puente viejo, formado por un único arco de unos 10 metros de diámetro; y el puente nuevo, que data del siglo XVIII y que alcanza en algunos puntos 98 metros de altura y 70 metros de longitud.

Erigido sobre una atalaya natural, este destino cuenta con algunos imprescindibles para todo buen turista que se precie como la antigua alcazaba, que aún conserva sus murallas y algunos accesos que servían de entrada a la ciudad como la Puerta del Almocábar (s. XIII) o la Puerta de la Exijara. Este recinto amurallado alberga además algunas joyas históricas como la iglesia del Espíritu Santo, mandada levantar por Fernando el Católico; o la iglesia de Santa María la Mayor, con elementos árabes y cristianos.
Otra de las atracciones turísticas de herencia musulmana son los baños árabes de datan del siglo XIII y se sitúan a orillas del río. Este destino también invita a admirar palacetes aristócratas como los palacios de Mondragón -que acoge el Museo Arqueológico de la ciudad-, el del Marqués de Salvatierra o la Casa del Moro -con unos jardines colgantes declarados 'Jardín Artístico'-.
Resulta interesante visitar el Museo del Bandolero, el de la Caza y el Museo Lara; la iglesia de Nuestro Padre Jesús -de estilo gótico- y el Mirador de los Reyes Católicos, ubicado cerca de la plaza de toros -“considerada la más antigua de España”- e ideal para contemplar el entorno.
Por último, merece la pena acercarse a la antigua Casa Consistorial, convertida hoy en Parador de Turismo. Este espacio ofrece unas vistas panorámicas sobre el entorno y es perfecto para degustar algunas especialidades locales como perdiz estofada o sopa de almendras.






