La Federación Española del Vino (FEV) ha urgido a que la Unión Europea (UE) y Estados Unidos se sienten a negociar y resuelvan sus disputas, ante la amenaza estadounidense de imponer aranceles del 200 % a las bebidas alcohólicas de la UE.
Así ha reaccionado el director general de la FEV, José Luis Benítez, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con imponer aranceles del 200 % al vino y al resto de bebidas alcohólicas procedentes de la Unión Europea en respuesta a los planes de Bruselas por gravar las importaciones de whisky estadounidense.
En declaraciones a Efeagro, Benítez, ha explicado que es "absolutamente necesario que negocien cuanto antes".
Y ha insistido en que "no puede ser que por motivos de otros productos el vino u otros productos agroalimentarios sean objeto de represalias comerciales" y menos "con unos aranceles que de manera clara y efectiva sacaría a los vinos españoles y europeos de todo el mercado de EEUU".

"No nos podemos permitir que un mercado tan importante para los vinos españoles como lo es el de Estados Unidos se vea afectado por represalias comerciales que no tienen nada que ver con nuestro producto", ha abundado.
Por ello, han instado al Gobierno de España, a la Secretaria de Estado de Comercio y a los ministerios implicados "que apoyen que esta postura se defienda en la Unión Europea", ya que no se trata de "poner aranceles más grandes", sino de "llegar a un acuerdo que no dañe a muchos sectores, familias y personas".
Las ventas de vino a EEUU
España resultaría relativamente perjudicada si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple con su amenaza de subir al 200 % los aranceles al champán y los vinos europeos, en mucha menor medida que Francia e Italia, que serían los más afectados.
Los vinos españoles vendieron en 2023 un total de 63 millones de litros en Estados Unidos, lo que supuso un 5,1 % del mercado en volumen y lo situaron en la séptima posición de países exportadores, según la cifras del último estudio sectorial de la oficina neoyorquina del Instituto Español de Comercio Exterior.
A título de comparación, Italia aporta un 27 % del volumen de vinos importados en EEUU (10 % del total), y Francia lo hace en un 13 %, muy por delante de España. Incluso los vinos de Chile y de Nueva Zelanda exportan más en volumen que los españoles.
Sin embargo, si el criterio es el valor de las importaciones, España escala hasta el cuarto lugar, con un 5,5 % del valor de importaciones (364 millones de dólares en 2023). Es significativo que Francia aparece aquí como el primer exportador en valor (37 % del mercado), por delante de Italia (31 %) y muy por delante de Nueva Zelanda (9 %) y España.
La razón que explica este desajuste entre volumen y valor es que Francia exporta vinos de mayor gama (entre ellos el champán) que los vinos italianos.
En cuanto a España, su posición casi humilde en estos dos listados se debe a la ausencia en EEUU de bodegas de gran tamaño, que son las que mueven millones de botellas, según explican expertos en el mercado.
Con respecto al tipo de vino que exporta España a EEUU, un 71 % es de la categoría "embotellado" (tintos, blancos y rosados) y un 27,70 % de espumosos. El vino a granel (o en grandes briks de 10 litros) en el caso de España es casi testimonial.
Por regiones españolas, lideran las exportaciones a Estados Unidos los caldos de Cataluña (un 22 % del total de los españoles), La Rioja (un 16 %) y el País Vasco (un 11 %).
El mercado estadounidense está dominado por diez distribuidoras que acaparan un 70 % de las importaciones. Es interesante el caso de los vinos con origen "Canadá", que en realidad son vinos europeos o de otros orígenes reexportados hacia Estados Unidos.
En este sentido, la guerra arancelaria, que tiene en Canadá una de las principales víctimas, también afectaría a esos vinos 'falsamente canadienses'.
El consumo del vino en Estados Unidos está en contracción por segundo año consecutivo: en 2023 cayo un 3,1 %, por segunda vez tras otra bajada en 2022: de los 356 millones de cajas vendidas en 2021 se pasó a 341 en 2023.
El estudio lo atribuye a que los 'millenials' muestran mayor interés por destilados, cócteles o bebidas sin alcohol, y cada vez menos por el vino.
En conjunto, la población estadounidense consume 12,6 litros por persona y año, lo que la sitúa en el puesto 17 a nivel mundial.









