Convento de San Zoilo. Foto: Facilitada por Ruralka.

Convento de San Zoilo. Foto: Facilitada por Ruralka.

Distintas formas de tocar el cielo

Publicado por: agro 26 de febrero de 2013

La Cuaresma supone una de las temporadas altas para el turismo religioso. Monasterios y conventos reciben la visita de quienes desean hacer un respiro y alejarse del “mundanal” ruido. Otros espacios, ya secularizados, se han reconvertido en alojamientos de lujo y con encanto sin despojarse de su misticismo.

Los tiempos litúrgicos por excelencia, como la Pascua o la Cuaresma son celebradas por los cristianos de diferentes maneras. Muchos monasterios marianos acogen entre sus muros a creyentes que buscan desconectar y acercarse a Dios. El abanico de posibilidades es muy amplio.

Desde la empresa especializada en turismo religioso Turismo y Peregrinaciones 2000 aseguran que, para estos viajes, las personas preparan sus estancias prácticamente por su cuenta. No obstante, hay veces en los que se gestionan las reservas en las hospederías y hoteles de los espacios de culto más conocidos.

Semana Santa, Cuaresma o Adviento son las “temporadas altas” para estas estancias

Uno de los santuarios marianos más conocidos es el de Montserrat. Desde este espacio indican que Semana Santa, la Navidad y la época estival son las fechas favoritas para sus huéspedes, que pueden elegir entre una hospedería monástica, en la que compartir la estancia con la comunidad, apartamentos o un hotel de tres estrellas. Parejas, grupos y familias conforman el target de clientes que eligen este Monasterio y que, en muchas ocasiones, repiten experiencia.

Hay espacios mucho más pequeños. En plena Sierra Morena Cordobesa se encuentra el Santuario de Santo Domingo Scala Coeli. El padre Mariano, que lleva 24 años en este lugar, precisa que hay un programa de actividades para todo el año, si bien el Adviento y la Cuaresma son algunos de los periodos álgidos.  Cursos de retiro y psicología espiritual se suceden en este espacio en el que, además, se participa en las actividades de la comunidad de media docena de  clérigos.

Otros de los santuarios que reciben a visitantes en sus hospederías son el Real Monasterio de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, y el de Covadonga, donde se venera a la “santina” de Asturias.

Testigos de la historia

El santuario y Real Monasterio de la Virgen de Guadalupe, en Extremadura, cuenta con una historia de más de siete siglos de devoción mariana en los que ilustres peregrinos han pasado por este lugar. Según las crónicas y documentos, la  historia de la realeza española está unida a este lugar.

Los Reyes Católicos lo visitaron en varias ocasiones y aquí abordaron la aventura de Cristóbal Colón.  Los austrias y los borbones han reiterado sus encuentros en esta sede, hasta el actual Príncipe de Asturias quien acudió a este lugar en diciembre de 2004.

Monasterio de Guadalupe en Cáceres. Foto: EFE
Monasterio de Guadalupe en Cáceres. Foto: EFE

Según la información histórica de monasterio, Miguel de Cervantes se acercó en 1580 a Guadalupe, para dejar las cadenas de su cautiverio. Miguel de Unamuno, Luis de Góngora, Lope de Vega o Rafael Alberti son algunos de los escritores que también han pasado por allí.

También hay testimonio de que santos de la talla de Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara y San Antonio María Claret peregrinaron a Guadalupe.

Entre los ilustres miembros de la iglesia, el Monasterio resalta la visita del Papa Juan Pablo II el 4 de noviembre de 1982.

 Con todas las comodidades

Hay espacios creados para un uso religioso que se han reconvertido en alojamientos con encanto o de alto nivel. Sus huéspedes pueden disfrutar del halo de recogimiento de estos lugares sin por ello renunciar a toda clase de comodidades.

Este es el caso del Hotel  Monasterio de Nuestra Señora de Boltaña & Spa. El antiguo Monasterio del Carmen, del siglo XVII, ha sido reformado para ofrecer a los clientes una auténtica experiencia. En la comarca del Sobrarbe, en pleno Pirineo de Huesca, a las puertas del hotel discurre salvaje el río Ara.

En sus inmediaciones, el Somontano o el Parque Natural de los Cañones y Sierra de Guara, para completar una estancia en la que el viajero puede disfrutar del centro de spa, piscina ajardinada, parque infantil  y el incomparable alojamiento del Monasterio del Carmen. Entre sus servicios más destacados,  la gastronomía, en el restaurante Marboré, donde se puede degustar la cocina local.

El Real Monasterio de San Zoilo  es una antigua construcción benedictina del silgo X con un claustro del siglo XVI.  Una decoración sobria recibe al “peregrino” en busca de mimos y reposo. Y también de historia, porque en este espacio se celebraron las Primeras Cortes Democráticas del Reino de Castilla, en el año 1118. Uno de sus principales atractivos es la cocina, y el restaurante “Las Villas”  es un auténtica tentación ante el pecado capital de la gula. Sus platos fuertes, lechazo asado o bocaditos crujientes de morcilla.

Este espacio forma parte de club Ruralka que aglutina a varios hoteles con encanto, al igual que El Convent 1613.

El Convent 1613, en la provincia de Teruel. Foto: Ruralka
El Convent 1613, en la provincia de Teruel. Foto: Ruralka

El trato familiar y 400 siglos de historia, son dos de las claves de este espacio. Jardines, el antiguo claustro, la sala capitular, patios y, en verano, espacios al aire libre donde disfrutar de una sosegada estancia. Cuando el estómago pida su turno, una cena Matarraña, a base de jamón de Teruel y quesos de la zona.

Secciones : Hoteles Turismo