Lago de Patzcuaro en las proximidades de Tzintzuntzan, en el estado mexicano de Michoacán. Foto: Gustavo Borges-EFE

Lago de Patzcuaro en las proximidades de Tzintzuntzan, en el estado mexicano de Michoacán. Foto: Gustavo Borges-EFE

México

Tzintzuntzan: pueblo mágico mexicano

Publicado por: Gustavo Borges. EFE/REPORTAJES 13 de abril de 2015

El primer atractivo de Tzintzuntzan, pueblo mágico en el estado mexicano de Michoacán, es su nombre musical. Deletrearlo es como entonar una melodía en tres tiempos, Tzint-tzunt-zan.

Para completar el encanto, al traducir la palabra al idioma indígena purépecha, el significado está relacionado con uno de los animales de más inocencia y belleza: los colibríes.

Lugar de colibríes o del colibrí mensajero, es lo que quiere decir en purépecha Tzintzuntzan, pueblo situado al este del lago de Patzcuaro, alejado a unos 350 kilómetros de la Ciudad de México. Sin embargo, los atractivos del poblado van más allá de su nombre y están relacionados con la historia, la comida, la artesanía y las tradiciones del sitio.

La antigua ciudad de Tzintzuntzan fue la capital del Imperio de los Tarascos y una de las poblaciones más importantes cuando llegaron los españoles a América.

Una de las obras de los primeros pobladores de Tzintzuntzan. Foto: Gustavo Borges-EFE.
Una de las obras de los primeros pobladores de Tzintzuntzan. Foto: Gustavo Borges-EFE. 

Situada sobre el cerro Yarahuato, el sitio fue la sede donde los altos mandos de aquella civilización tomaban sus decisiones políticas, económicas y religiosas.

Cuenta la historia que cuando murió Hiriapan, señor de Ihuatzio, la ciudad de Tzintzuntzan se convirtió en la ciudad más importante de la primera mitad del siglo XV, pero es Tzitzispandácuar, sucesor de Tangaxoan, quien extiende señoría a otras zonas.

Su hijo Zuangua sigue el proceso y, aunque sabe de la llegada de los conquistadores a Tenochtitlán, fallece justo antes del arribo de éstos a Michoacán.

Civilización guerrera

La ciudad de se distribuye en amplias terrazas y plataformas en las laderas de los cerros Yahuarato y Tariakeri sobre las que se levantan estructuras arqueológicas en una extensión de más de 600 hectáreas y con una población que, al momento de la llegada de los españoles, se calculaba en unas 30.000 personas.

Si bien los Tarascos se concentraron en Michoacán, se extendieron a Jalisco, Nayarit, Colima, Guerrero, Sinaloa y otros estados mexicanos. Eran una civilización guerrera y bien organizada que fue capaz de mantenerse a salvo cuando imperios como los Mexicas y los Azteca intentaron conquistarla.

"Yácatas", que significa tumbas, es el nombre de la zona arqueológica más importante del estado. Se trata de construcciones piramidales redondeadas, edificadas sobre una gran plataforma, que despiertan un gran interés entre los turistas, que aumentaron en un 16 por ciento su presencia en Tzintzuntzan del 2013 al 2014, aunque la cifra se triplica en Semana Santa.

Es un momento en el que los atractivos del lugar se potencian, lo cual se demuestra en los datos. En 2014, un total de 24.000 visitantes llegaron al lugar por esas fechas, una cifra, que según las autoridades municipales, creció este año.

Entre las tradiciones en esa temporada está la del miércoles santo cuando los "espías" salen a caballo enfundados en capuchas rojas y blancas. Portan silbatos y buscan al Cristo para capturarlo. Un día después se coloca en un altar el Santísimo Sacramento y se pone en escena La Judea; y el Viernes Santo se representa el Viacrucis y la Crucifixión de Cristo.

Otras celebraciones de tradición en todo el país están rodeadas de un especial colorido en Tzintzuntzan como la Fiesta del Señor del Rescate, a quien se le venera en el templo de San Francisco una semana antes del martes de carnaval. Un punto aparte es la celebración del Día de Muertos en el que las tumbas son adornadas con orquídeas moradas.

Imán turístico

María Martorell, delegada turística de la región de Patzcuaro, donde se encuentra Tzintzuntzan, asegura a Efe que el lugar tiene "los encantos suficientes para convertirse en un gran polo turístico, con una comida tradicional entre cuyos platillos más venerados, tiene el pozole (tipo de sopa) de habas del Viernes Santo, o el pato a la basura, con una especie propia de la orilla del lago".

Una ensalada típica de Tzintzuntzan. Foto: Gustavo Borges-EFE
Una ensalada típica de Tzintzuntzan. Foto: Gustavo Borges-EFE 

"La fauna variada es otro de los sellos de Txintzuntzan. La vista del lago de Patzcuaro sobresale por sus numerosas especies como lechuzas, ardillas, águilas, víboras de cascabel y otros animales", comenta Martorell.

Con una fachada sencilla, el templo de San Francisco de Asís está formado por dos niveles. En su interior, la parroquia presenta una sola nave de planta rectangular con una bien trabajada bóveda de lunetas y una cúpula neoclásica de tambor rectangular. Sobre el acceso aparece el espacio del coro y, al fondo, el altar mayor está formado por un retablo neoclásico, donde se aprecia un cuadro del Señor del Rescate, venerado por un milagro hace más de 500 años cuando una epidemia asoló el lugar.

Muchas personas llegan al pueblo a adorar esa imagen, pero el llamado turismo religioso tiene otras aristas, como la visita al templo de Nuestra señora de la Soledad, donde se resguarda la escultura del Santo Entierro elaborada en pasta de caña con la técnica de goznes, conocida como el Cristo que crece y, más al fondo, la capilla abierta del Hospital de Indios, con una profunda pila bautismal a manera de pileta hundida en el suelo para inmersión del bautizado, única en su tipo.

No se trata de una urbe que aparezca en los folletos turísticos junto a las propuestas para visitar París, Machu Pichu o el Taj Mahal. El misterio de Tzintzuntzan tiene que ver con su alma de pueblo mágico al que aún no llegó la contaminación, cuyos pobladores recuerdan a los visitantes ser herederos de una civilización que jamás fue vencida, pero a pesar de ser guerrera, supo conservar en un estado casi puro el concepto de belleza.

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