En un comunicado, la institución ha señalado que «este descubrimiento ha abierto la puerta a nuevas estrategias para controlar su infección».
El trabajo, realizado en colaboración con el Instituto Politécnico Federal de Zurich y la Universidad de Paris-Saclay, se ha centrado en lo que se conoce como celulasas, un conjunto de enzimas que el hongo utiliza para degradar la pared celular de las plantas.
En concreto, el equipo de investigación ha conseguido mutar un gen del hongo para «silenciar para silenciar un gran número de celulasas al mismo tiempo», proteínas que, según han informado, afectan a la pared vegetal de los cultivos.
El objetivo de ese proceso es estudiar cómo se comporta el patógeno modificado bajo estas condiciones.

Según los resultados de la investigación, en ausencia de estas enzimas el hongo se comporta de forma «mucho más agresiva, incrementando, así, la velocidad de la infección y la muerte de la planta».
No obstante, y como contrapartida, disminuye su capacidad de propagación a otros cultivos a través de las esporas, lo que demuestra, según ha indicado el estudio, que estas proteínas son más importantes en los estadios finales de la infección.
De esta forma, en el comunicado han celebrado que esta investigación «abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias para reducir la incidencia del patógeno y del control de esta proteína que, además, puede ser una manera de combatir la infección del hongo”.









