Un sábado soleado en la Escuela de Paracaidismo de Tequesquitengo (Estado mexicano de Morelos). Las aeronaves calientan motores. También lo hacen los intrépidos visitantes que van a tirarse al vacío en tándem o en solitario.
El tándem es la modalidad más extendida de un deporte que genera adicción. Rémi Angeli, francés de 27 años originario de Avignon (Francia), es instructor de paracaidismo en el aeródromo de la escuela “Expresión Libre”, en esa localidad de México. Aparece descalzo y con una sonrisa explayada. Un tatuaje en la espalda que muestra a Peter Pan suspendido de la luna y otro con pequeñas estrellas en el brazo demuestra que su modo de vida está en el cielo.
“No existe un perfil definido para practicar este deporte. Solo hay que querer vivir la aventura y tener un gran deseo de volar”, comenta a Efe antes de ponerse a punto para el próximo vuelo.
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