pan personalizado

Asunción Coyo, artesana de la panadería Farré de L'Auigua. Foto: Asunción Coyo

DÍA DE LA MUJER

La artesana que amasa pan personalizado desde un pueblo de 22 vecinos

Publicado por: EFEAGRO/Lucía Ruiz Simón 7 de marzo de 2022

Asunción Coyo es maestra de profesión pero desde hace más de tres décadas regenta una panadería artesanal en Noales, un municipio oscense de 22 habitantes, donde amasa con tesón elaboraciones de pan de calidad personalizadas para cada cliente a quien le lleva en persona sus productos.

Aprendió a hacer pan de la mano de sus padres y cuando estos fallecieron se puso al frente de un negocio en un territorio, en la frontera entre Aragón y Cataluña, "con muchos kilómetros y pocas bocas", resume a Efeagro.

Y es que los panes personalizados que se cuecen en la Farré de L'Aigua sólo llegan por encargo y por reparto.

Aunque tiene unos perfiles muy activos en redes sociales, donde muestra su día a día en su panadería, a Asunción Coyo no le interesa llevar su negocio a la red porque le gusta "controlar la calidad del producto, que llegue en condiciones".

Por ello, ella misma se encarga de hacer el reparto con rutas fijas semanales tanto en la zona de Aragón como en la de Cataluña "15 kilómetros para la derecha y 15 para la izquierda", matiza.

En esta zona se pueden adquirir sus panes personalizados, relata, pues "le añade los ingredientes que quiere el cliente" y, muchos de ellos con harinas ecológicas.

De esta menara, además de desarrollar su creatividad y evitar aburrirse en "un pueblo de 22 habitantes", la panadería le permite "vivir bien más o menos", con una vida "sin lujos".

Asunción Coyo defiende así la supervivencia y el autoempleo en el mundo rural donde conviven mujeres "muy fuertes, muy valientes y muy emprendedoras: si nos lo proponemos, todo va hacia adelante", resume.

Asunción Coyo, artesana de la panadería Farré de L'Auigua. Foto: Asunción Coyo

A la hora de ejercer su profesión asegura que no ve diferencia entre ser hombre y ser mujer porque ella regenta sola su negocio y "el trabajo sale todos los días".

Como en tantos otros ámbitos laborales, la mujer ha estado desde siempre en la panadería, resalta, pero atendiendo al cliente y con otras labores.

"Ahora nos hemos dado a conocer más en el sentido de que trabajamos elaborando el pan", asegura.

En el marco de la feria del sector que se celebró hace unas semanas en Madrid, Intersicoop, Asunción Coyo compartió jornadas con una nutrida mesa de panaderas que analizaron la evolución y los retos del sector.

"Impresiona ver tanta mujer panadera", rememora con alegría, pues supone contrastar que "se ha ido evolucionando".

Su negocio no es ajeno a los retos que enfrenta el mundo del pan tradicional, un alimento básico que va perdiendo fuelle en los hogares españoles año tras año por la caída del consumo y por su traslado a otro tipo de productos más industriales.

La receta de esta artesana para diferenciarse es clara: hacer un buen producto, servir bien al cliente y servirle lo que quiere y, por ejemplo, incluir las innovaciones que están demandando como el empleo de harinas ecológicas.

La competencia es difícil porque "no todo lo que se vende por ahí que se denomina pan es pan", lamenta.

También es necesario recuperar la conciencia del consumidor sobre lo que es un buen pan pues hay clientes que "al ver un pan artesanal y consistente, han salido por la puerta porque buscaba un pan que puedan masticar sus hijos y que la encías no se les estropeen", bromea.

El pan de pueblo, cocido artesanalmente y con mimo, es un alimento que requiere un trabajo físico duro y muchas horas de esfuerzo, pero mientras haya mujeres valientes al frente de los negocios como Asunción Coyo, su lugar en la mesa de sus vecinos está garantizada.

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