Por su situación geográfica, las Islas Baleares han visto llegar y asentarse en sus tierras, a lo largo de los siglos, a diferentes pueblos mediterráneos. Todos ellos, desde sus primeros moradores de los que tenemos constancia ya desde 2000 a.C., han dejado su impronta en estas tierras que han ido así conformando un patrimonio cultural casi inabarcable.
Mallorca, del talaiot al gótico
Mallorca comparte con Menorca un remoto pasado, el de la cultura talayótica (1400-100 a. C.) y en la isla existen numerosas muestras de esta cultura, entre las que cabe destacar el poblado de Capocorb Vell, en Llucmajor, que fue declarado en 1931 Monumento Histórico Artístico.
Por supuesto, los romanos llegaron también a las costas mallorquinas y se asentaron allí en núcleos como Palma o Pollentia. El yacimiento de esta localidad de Alcudia es un magnífico ejemplo de lo que fue el urbanismo romano.
Podemos ver el pasado musulmán de Mallorca en los baños árabes de la ciudad de Palma
Si continuamos el recorrido por la historia de la isla, podemos ver su pasado musulmán en los baños árabes de la ciudad de Palma, donde también encontramos extraordinarios ejemplos del gótico, como la Catedral de Mallorca, el Castillo de Bellver o la Llotja.
De la arquitectura religiosa vamos hallando muestras en todos y cada uno de los pueblos mallorquines, pero si hay que destacar una representación singular, esa es el monasterio de Lluc, en Escorca.

Y todo ello convive con la arquitectura tradicional mallorquina de las grandes fincas rurales, las “possessions”. Vamos encontrando estas construcciones a lo largo de nuestro camino en cualquier lugar de la isla. Incluso podemos hacer un alto en alguna de ellas, convertidas ahora en establecimientos de agroturismo.
Tradición y cultura mallorquinas se funden en las múltiples muestras de artesanía, algunas de las cuales son ya una industria importante, como sucede con la piel y el calzado. La cerámica, cuyos orígenes se pierden en la época talayótica; los tejidos, especialmente la “roba de llengües”, una típica tela mallorquina; el vídrio soplado y, por supuesto, las perlas manufacturadas de Manacor.
Menorca, la huella prehistórica
La Naturaleza ha dotado a esta isla con una belleza paisajística que hicieron a la isla merecedora del título de Reserva de la Biosfera que le otorgó la Unesco en 1993. Pero hay otro aspecto que caracteriza especialmente a Menorca y es su riquísimo patrimonio de arquitectura prehistórica.
Los primeros vestigios de presencia humana datan, según el Consell Insular, del 2100 a. C y entre los muchos restos que se pueden encontrar en la isla, quizá el edificio más emblemático sea la naveta. Estas edificaciones funerarias colectivas son exclusivas de Menorca y en ellas se enterraba hasta a cien personas con sus respectivos ajuares. La mayor parte de ellas están datadas en el siglo IX a.C.
A pesar de ser muchas las muestras talayóticas encontradas, los expertos aún desconocen si eran torres de defensa, monumentos funerarios o simplemente habitáculos
Los talaiots, que dan nombre a una cultura, la Talayótica, son construcciones de planta circular o cuadrada con forma de torre que alcanzan hasta los 9 metros de altura. A pesar de ser muchas las muestras talayóticas encontradas, los expertos aún desconocen si eran torres de defensa, monumentos funerarios o simplemente habitáculos. También del Talayótico son las cuevas funerarias que se excavaron en los acantilados y barrancos.
Pero el edificio más original, exclusivo además de la isla de Menorca, los santuarios de taula, son posteriores; están datados después del 650 a.C y se dedicaban a la práctica de diferentes rituales.
Toda la isla está salpicada por ejemplos de todos estos edificios prehistóricos y de poblados en los que se puede distinguir la estructura de las casas, circulares, y sus diferentes aposentos.
Ibiza, refugio de artistas
La isla de Ibiza, conocida mundialmente por sus playas, por la moda “adlib” o por su ambiente nocturno, entre otras muchas cosas, cuenta con un rico patrimonio histórico y cultural en el que destaca el recinto amurallado de Dalt Vila, en la ciudad de Eivissa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999 al considerarlo la fortaleza costera mejor conservada del Mediterráneo.
Además de las murallas, las casas señoriales, la iglesia de Santo Domingo, la Casa de la Curia, la Catedral, el Castillo, la necrópolis púnica del Puig des Molins… son buena muestra de la encrucijada que han sido históricamente la isla y el archipiélago.

Fuera de la muralla, los barrios de la Marina, sa Penya y es Soto además de los antiguos huertos de ses Feixes, el poblado fenicio de sa Caleta y la necrópolis de Puig des Molins también forman parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad.
Y por toda la isla podemos ir encontrando muestras de ese patrimonio histórico y cultural, como los pozos o albercas de origen árabe considerados Bien de Interés Cultural. Por todos los municipios que vaya visitando el viajero tropezará con edificaciones defensivas e iglesias-fortaleza. Tras la reconquista, los cristianos rodearon la isla de torres defensivas desde las que poder vigilar el horizonte. Los ibicencos, cuando eran alertados por los vigías de la llegada de piratas, se refugiaban en las murallas de la ciudad o en las iglesias fortificadas como las de los montes sagrados de Santa Eulària y Sant Miquel. Estas iglesias ibicencas, concebidas para proteger a la población del ataque de los piratas, son únicas en el mundo.
Estas iglesias ibicencas, concebidas para proteger a la población del ataque de los piratas, son únicas en el mundo
La isla se ha convertido, desde hace ya décadas, en refugio de artistas y creadores. Este aspecto de Ibiza se puede palpar en las muchas galerías de arte que se van encontrando en la mayoría de los municipios.
Además, son muchos los museos que recogen el rico patrimonio ibicenco, la mayoría de ellos situados dentro del recinto de Dalt Vila.
Miró en Baleares
Buena muestra del nexo existente entre el arte e Ibiza es la exposición “Joan Miró. La luz de la noche. Obras de las décadas de 1960 y 1970”, que se ha exhibido durante más de tres meses en el Museo de Arte Contemporáneo. Actualmente, desde el pasado 26 de agosto y hasta el 2 de noviembre, se puede visitar en la Sala Municpal de Exposiciones El Roser, en Ciutadella, Menorca y, finalmente, llegará a Mallorca, donde permanecerá, en la Fundación Pilar y Joan Miró, en Palma, hasta octubre de 2015.
La exposición la integran unas decenas de piezas, alrededor de 40, que el autor realizó a lo largo de los años 60 y 70, algunas de ellas inéditas. Esta muestra, de una etapa muy fecunda del artista y, sin embargo, poco conocida, incluye una gran variedad de técnicas y soportes que utilizó un Miró que se interesó, incluso, por los materiales de desecho.
Formentera
Dicen que es el último paraíso del Mediterráneo y algo de paraíso debe tener Formentera, a la que sólo se puede llegar por barco y que sabe compatibilizar el turismo con el cuidado del medioambiente. Su pradera de posidonia es Patrimonio de la Humanidad desde 1999.
Parece que a finales del tercer milenio a.C Formentera ya estaba habitada
Pero Formentera cuenta, además, con un patrimonio cultural digno de ser, por sí mismo, un atractivo turístico. Es cierto que no se ha excavado más que una pequeña parte de ese patrimonio, pero parece ser que a finales del tercer milenio a.C Formentera ya estaba habitada.
A los restos prehistóricos podemos añadirles las muestras de su pasado romano y andalusí hasta que, en 1235, fue incorporada, como Ibiza, a la corona de Aragón. Pero la peste negra del siglo XIV dejó a Formentera sin población y hasta el XVII no se logró su repoblación.
Fruto de este acontecer histórico son, por ejemplo, los yacimientos prehistóricos de Cap de Barbaria, el sepulcro megalítico de Ca na Costa o el castillo romano de Can Blai. Y también arquitectura religiosa como las iglesias de Sant Francesc Xavier, la del Pilar de la Mola o la de Sant Ferran de ses Roques.
Torres de defensa y faros en la costa y muestras del patrimonio etnológico como los molinos, los aljibes y cisternas, las norias o las casas de arquitectura tradicional que constituyen un elemento más del paisaje, conforman un rico conjunto de gran atractivo cultural que se complementa con lugares históricos como las Salinas o la colonia penitenciaria de Formentera.









