Solvente, aunque no tan brillante como su hermano mayor, llega el iPad mini, una versión condesada de la famosa tableta de Apple que hará las delicias de los viajeros más "techies".
El iPad mini entra pisando fuerte en el mercado de los dispositivos de 7 pulgadas, dominado hasta la fecha por Google y Amazon.
Se puede coger con una mano, es más asequible y pretende servir exactamente para lo mismo que el iPad de 9,7 pulgadas: leer, navegar por internet y consumir contenidos audiovisuales. De hecho, cumple con nota ese cometido.
Aunque desde Apple quieren desterrar la idea de que el iPad mini tenga mucho que envidiarle al iPad -"es más pequeño, pero no es menos", dicen-, lo cierto es han tenido que renunciar a características estrella como la pantalla de retina o la alta potencia para poder entrar a competir en la gama media.
La versión mini renuncia a características como la pantalla de retina y el alto rendimiento del iPad
La pantalla del iPad mini con sus 7,9 pulgadas es superior a las 7 pulgadas de Kindle Fire HD de Amazon y de Nexus 7 de Google, lo que se traduce en un 35 por ciento más de espacio visual disponible.
El peso es una de las grandes ventajas de este gadget: con poco más de 300 gramos, no será problema llevarlo en la maleta. Como tampoco traerá complicaciones la recarga de batería ya que el iPad mini tiene unas 10 horas de autonomía.
Y si nos falla la cámara de fotos, iPad mini cuenta con dos, trasera y delantera, para inmortalizar cualquier paisaje.
La versión más sencilla del iPad mini cuesta 329 euros, frente a los 199 euros de la Nexus 7 y el Kindle Fire HD de 16 gigas. Esta diferencia puede traducirse en una menor cuota de mercado, pero le garantiza a Apple un mayor margen de beneficios.






