Iglesia del Monasterio de San Juan de Rila. Foto: EFE

Iglesia del Monasterio de San Juan de Rila. Foto: EFE

EUROPA

Bulgaria: Un tesoro bajo las rosas

Publicado por: agro 3 de enero de 2013

Bulgaria ocupa un área geográfica clave. En su subsuelo y en muchas ocasiones aún sin descubrir, permanecen auténticos tesoros que revelan la grandeza de la historia de este país a lo largo de los siglos

En los campos de Bulgaria -muchos de ellos plantados de rosas para elaborar aguas, esencias y aceites, una de las grandes industrias del país- aparecen cada verano, casi siempre por casualidad, valiosos tesoros que revelan la grandeza histórica de este área clave de los Balcanes

A pesar de los expolios, hay tumbas sin excavar

Muchos de estos tesoros pertenecen a los antiguos tracios, un pueblo que figura entre los primeros pobladores de esta zona y cuyos monarcas solían ser enterrados en túmulos o tumbas semisubterráneas rodeados de riquezas.

De hecho, a pesar de los tres mil años transcurridos y de los expolios, muchos de estos túmulos permanecen sin excavar.

La mayoría de ellos carecen de valor, pero en ocasiones aparecen joyas y frescos bajo los montículos que pueblan el denominado Valle de las Rosas, ubicado entre los Balcanes y los Ródopes.

Arte que emana de la guerra

Este es el caso de la tumba de Kazanlak, una de las mejor conservadas, descubierta por casualidad por dos soldados que cavaban trincheras durante la II Guerra Mundial y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979.

La península balcánica ha jugado desde hace miles de años un papel central en la Historia de Europa gracias a su posición estratégica, que lo ha convertido en un auténtico puente hacia Asia.

De hecho, esta ubicación privilegiada explica en parte la riqueza del patrimonio búlgaro y el hecho de que buena parte de él esté bajo tierra, ya que a menudo las nuevas civilizaciones intentaban hacer desaparecer la herencia de sus predecesores.

Por estas tierras han pasado tracios, griegos, romanos, cristianos, turcos y de nuevo cristianos, para después llegar a un periodo de comunismo y, finalmente, la democracia.

Su papel central se extendió incluso hasta la II Guerra Mundial: Bulgaria fue el único país del mundo que luchó en los dos bandos, ayudó a Hitler a conquistar Grecia pero, una vez que las tropas aliadas llegaron a su frontera, se volvió contra el Führer.

Los arqueólogos tienen una mina casi infinita en los campos del país, pero la falta de documentación precisa hace que los campesinos protagonicen la mayoría de los hallazgos.

Los guías del Museo de Historia Nacional coleccionan anécdotas. Unos labradores encontraron un juego de beber vino tracio de oro macizo y ricamente decorado.

También hay arqueólogos que han descubierto a chicas paseando con collares tracios o que han sido invitados a tomar el té con platos de más de dos mil años

Otros hallaron una serie de piezas ennegrecidas por la tierra y utilizaron la mayor de ellas para alimentar a los cerdos; resultó ser una colección de trece kilos de oro.

También hay arqueólogos que han descubierto a chicas paseando con collares tracios o que han sido invitados a tomar el té con platos de más de dos mil años.

El peligro de que estas piezas salgan al mercado negro es tal que las autoridades recompensan con el 10 % del valor de las piezas a quienes las entregan al Estado.

Un hallazgo increíble

Sin embargo, en ocasiones el valor es incalculable. Un ejemplo claro es el "vampiro" hallado este verano durante las obras de remodelación de una cafetería en Sozopol, una ciudad situada en la costa del mar Negro que constituye el centro del turismo de sol y playa del país.

Los trabajos descubrieron una necrópolis romana, en la que ya han aparecido un centro metalúrgico, un horno, piezas de barro, unas supuestas reliquias de San Juan y decenas de cadáveres, uno de ellos con una pieza metálica clavada en el pecho.

Tal y como explica el jefe del museo local, Dimitri Nedev, según la tradición tracia, las personas que han sido malas durante su vida, después de morir vuelven en forma de vampiros para devorar a los mortales.

La única forma de evitarlo es clavarlos a su ataud con una estaca de madera o metal, para que nunca no puedan separarse de él.

Y mientras las civilizaciones antiguas brillaban en el valle, el cristianismo ortodoxo decidió arraigar en las austeras y gélidas montañas.

Los contrastes

El deseo de independencia era tan grande, que en el siglo IX los monjes Cirilo y Metodio inventaron el glagolítico, precursor del cirílico, para propagar la religión con su propio alfabeto, aunque, irónicamente, casi todos los países circundantes acabaron adoptándolo .

En las montañas conviven los restos de las grandes fábricas comunistas, hoy abandonadas, con verdaderas joyas del cristianismo medieval, como la iglesia de Boyana, en las afueras de Sofía, completamente revestida de frescos de los siglos XI y XII de gran realismo.

Además destacan los monasterios, todavía en activo, y entre ellos sobresale el de San Juan de Rila, patrón del país, un templo decorado con decenas de arcos y brillantes colores que recibe cada año más de un millón de visitas, lo que lo convierte en uno de los grandes atractivos turísticos de Bulgaria.

Secciones : El mundo Turismo

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