Los productores de cereal pueden ahorrar fertilizantes con digitalización e innovación, como demuestra el proyecto Innocereal en un momento en el que ese insumo se ha encarecido por la guerra en Irán.
El profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (Etsiam) de la Universidad de Córdoba Francisco Márquez ha destacado a Efeagro que "en España, por suerte, la siembra del cultivo de cereal del año que viene por ahora está asegurada", ya que no existen problemas de abastecimiento de fertilizantes a día de hoy.
En cambio, ha reconocido que están aumentado los precios de estas sustancias clave en la producción agraria mientras al tiempo que bajan los de los cereales en el mercado.
Para reducir la dependencia de las importaciones de fertilizantes, los agricultores pueden poner en marcha prácticas que -además- reducen la emisión de dióxido de carbono y mejoran la fertilidad del suelo.
La Universidad de Córdoba coordina el proyecto Life Innocereal EU, que pretende facilitar la transición hacia la producción baja en emisiones en Europa mediante la innovación tecnológica, la mejora de la rentabilidad y la revalorización de la industria.
Prácticas innovadoras
En concreto, se busca reducir en parte la fertilización mineral y la pérdida de fertilizante por la falta de asimilación en el suelo.
Para mejorar la fertilidad del terreno, los expertos están promoviendo la digitalización como una forma de optimizar el manejo del cultivo, mediante su seguimiento remoto por satélite a fin de detectar posibles problemas de estrés o enfermedades, según Márquez.

Además, se está trabajando en el uso de nuevas moléculas de fertilización como los bioestimulantes -algas, bacterias o excedentes de producción- que ayudan al cultivo a mejorar su actividad y desarrollo.
"Estamos trabajando mucho con bacterias que entran en simbiosis con los cereales y fijan el nitrógeno. Su aplicación tiene un coste muy reducido -de 40 a 60 euros dependiendo de la cepa- y eso ayuda a disminuir un 30 % la fertilización nitrogenada sin que se vea reducida la producción ni la calidad del grano", ha afirmado el técnico.
Márquez ha detallado que, aun con menor uso de insumos, están consiguiendo "mantener o mejorar en muchos casos en casi un 10 % la producción de cereales reduciendo el coste económico de los cultivos y mejorando el beneficio final para el agricultor".
Sostenibilidad ambiental y económica
A nivel medioambiental, los productores pueden igualmente contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementar la captura de carbono en los suelos con prácticas propias de la agricultura de conservación junto a la digitalización.
Márquez ha insistido en que la implantación de prácticas sostenibles para el medio ambiente sea "rentable para el agricultor", algo en lo que trabajan en siete fincas demostrativas en España.
Cuando, por ejemplo, se deja de labrar el terreno para mantener el suelo cubierto de restos vegetales y sembrar por encima, se gasta un 50 % menos de gasóleo, lo que ayuda a reducir los costes en un momento en el que dicho combustible se ha disparado de precio hasta un 40 % por el conflicto en Oriente Medio.
Desde su puesta en marcha en 2023, el proyecto -que acaba en 2027- ha apostado por generar conocimiento y transferirlo a los agricultores y la industria.
También se ha desarrollado una certificación para los productores que emplean buenas prácticas, de modo que puedan vender a las empresas colaboradoras del proyecto, como Pastas Gallo, Cuétara y Heineken.
El experto ha destacado la importancia de unir a toda la cadena de valor cerealista para obtener "un beneficio transversal, teniendo muy de cerca a los agricultores, que muchas veces son el eslabón más débil".





