La organización agraria COAG ha denunciado este martes que la subida del gasóleo agrícola o gasóleo B y de la urea está suponiendo un "sobrecoste" para el campo español de 2,4 millones de euros diarios o unos 17 millones de euros en los últimos siete días.
Según sus datos, en la última semana el precio del gasóleo agrícola o gasóleo B se ha disparado un 41 % -ha pasado de 0,85 a 1,20 euros/litro- y el de la urea, uno de los principales fertilizante nitrogenados, ha crecido un 20 %, de 500 a los 600 euros/tonelada.
La proyección anual de este alza de precios para los agricultores españoles equivaldría a 890 millones de euros, de los que 700 millones corresponderían al repunte del gasóleo y 100 millones al de la urea.
Sus cálculos parten de que el campo español consume cada año 2.000 millones de litros de gasóleo agrícola y 1,9 millones de toneladas de urea.
Por ejemplo, para una explotación de cereales de 150 hectáreas, el sobrecoste anual de la subida del gasóleo B alcanzaría los 5.250 euros/año y la de la urea otros 3.600 euros/año, mientras que para una explotación de olivar intensivo de 80 hectáreas esas cifras alcanzarían los 2.800 euros/año y los 1.440 euros/año.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha lamentado en un comunicado que el impulso de ambos costes se ha realizado "sin que haya cambiado una sola gota de gasóleo ni un kilo de urea en los almacenes de los distribuidores".
"Anticipación especulativa"
A su juicio, estos incrementos no responden a una "escasez real" de gasóleo o de urea, sino a una "anticipación especulativa" por parte de los "distribuidores", que "están repercutiendo en el agricultor un riesgo potencial sobre suministros futuros, cargando ese coste sobre el 'stock' que ya tienen en almacén y que compraron al precio anterior".
El informe de COAG arroja estos datos dentro de un análisis sobre la procedencia del crudo que llega a España y su relación con el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Esta organización ha asegurado que el repunte del 41 % del precio del gasóleo no está justificado, ya que "España importa entre el 75 % y el 83 % de su crudo sin pasar por el Estrecho de Ormuz".
Ha explicado que las importaciones proceden de países como Estados Unidos (entre el 22 % y el 25 %), Nigeria (entre el 12 % y el 15 %), México (entre el 8 % y el 10 %) y otros como Angola, Brasil y Libia (entre el 20 % y el 30 %); solo entre el 17 % y el 20 % depende de su paso por Ormuz.

Respecto al mercado de fertilizantes, ha detallado que "el argumento para la subida de la urea es aún menos sólido" que el del gasóleo, ya que los datos de comercio exterior sitúan a Marruecos, Argelia, Egipto y Rusia como los grandes proveedores de fertilizantes nitrogenados para el campo español.
"Ninguno de estos orígenes depende del Estrecho de Ormuz ni se ve afectado directamente por el conflicto en curso" y "la participación de Irán en el suministro real de urea a España es limitada", ha sentenciado.
Para esta organización, "el agricultor español está pagando una prima de guerra por un conflicto que no afecta directamente a su cadena de suministro real de fertilizantes".
Investigación de la subidas de precios
COAG ha reclamado que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) abra una investigación de oficio sobre las prácticas de fijación de precios en la distribución de gasóleo y fertilizantes agrícolas.
También ha pedido que el Gobierno active mecanismos de seguimiento y control de márgenes en la cadena de distribución de insumos energéticos al sector agrario y que la Comisión Europea active los mecanismos de alerta temprana del mercado energético y agrícola.
El análisis realizado por COAG describe el "mecanismo especulativo" que hay detrás de este repunte de precios, con la compra de contratos de futuros por parte de los fondos financieros cuando estalla el conflicto, los ajustes de precios de los distribuidores locales y la ampliación de márgenes por parte de la distribución.
"El producto en los almacenes de los distribuidores llegó a España antes del conflicto, con contratos previos" a la guerra en Irán, ha criticado COAG, que ha precisado que "se necesitan entre 60 y 120 días para que un conflicto como el del Estrecho de Ormuz impacte físicamente en el suministro de carburante en España".






