El paisaje extraño y atractivo de las dunas de yeso. Foto: EFE/Ana López Barrón

El paisaje extraño y atractivo de las dunas de yeso. Foto: EFE/Ana López Barrón

México

Coahuila, desierto bello y fértil

Publicado por: Ana López Barrón-Raúl Cortés/Efe Reportajes 13 de julio de 2016

A pesar de encontrarse en una zona desértica del norte de México, el estado de Coahuila es terreno fértil, no solo para la economía por su pujante industria minera y automotriz, sino también como atracción turística por sus seis pueblos mágicos y sus infinitos atractivos naturales.

Las aguas turquesa de Cuatro Ciénagas, las Dunas de Bilbao, las pistas artificiales de esquí de Arteaga, un abanico de impactantes iglesias de la época colonial y pinturas rupestres de los indios chichimecas son algunos de los puntos de interés que se pueden disfrutar en Coahuila.

También el misterio y la tradición de Parras de la Fuente, el primer pueblo de América en contar con luz eléctrica a finales del siglo XIX, de la mano de Thomas Alva Edison, y donde está la primera bodega vinícola del continente americano, Casa Madero.

Pujanza norteña

El origen etimológico de la palabra Coahuila es motivo de discordia entre los que aseguran que procede de la lengua indígena náhuatl y significa “víbora que vuela” y los que lo traducen como “lugar donde abundan los árboles”.

Sin embargo, ese territorio del norte de México, fronterizo con Estados Unidos, contó con una infinidad de nombres a lo largo de la historia: Nueva Vizcaya, Provincia de San Francisco de Coahuila y Nueva Extremadura, Provincia de Coahuila y Nueva Extremadura.

Se habla de que en México el norte es rico y el sur pobre. Coahuila es un buen ejemplo de ello. Según sus autoridades, el estado ocupa el primer lugar en el ámbito nacional en producción de automóviles, es líder mundial en producción de plata refinada y tiene la productora de acero más grande de México, además de ser el principal productor nacional de carbón mineral.

Aunque también es líder en la producción de una larga variedad de productos agropecuarios, el sector industrial tiene un peso mayor en la economía que el promedio del país, del 44%, mientras que el ingreso per cápita es de 126 mil pesos por año (unos 7.346 dólares), un 20% mayor que la media nacional.

Estética aridez

En el estado de Coahuila, la mitad de su territorio (49%) presenta clima seco y semiseco, el 46% tiene clima muy seco y el 5% restante registra clima templado subhúmedo. La temperatura media anual es de 18 a 22°C.

La temperatura más alta, que en la zona carbonífera (norte) puede llegar a los 45 grados, se presenta en los meses de mayo a agosto, y la más baja en enero, que en ese mismo área puede llegar a -5 grados. Las lluvias se presentan durante el verano y son muy escasas, con una precipitación total anual de 400 milímetros.

En declaraciones a EFE el delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Coahuila, Raúl Fernando Tamez Robledo, cuenta que el estado tiene diez Áreas Naturales Protegidas (ANP), todas “importantes, bonitas y con sus características especiales”.

Cuatro Ciénegas, por ejemplo, se encuentra en uno de los 38 municipios de Coahuila. “Es muy peculiar por la biodiversidad que tiene el área, y en sus pozas encontramos especies únicas y son referente del Estado”, relata Tamez.

Gracias a sus características geográficas, orográficas, físicas, climáticas, hidrológicas y químicas, es morada de 23 especies endémicas de plantas y 54 de animales. Está considerado por la NASA (la agencia espacial de Estados Unidos) un ecosistema modelo para el estudio de la evolución de la tierra.

Del territorio destacan la Poza Azul y las Dunas de Yeso, “segundo depósito de yeso más grande del mundo”, con una calidad superior “al 90 por ciento de pureza”.

El Río de los Mezquites, del que se derivan los sistemas de pozas de Cuatro Ciénegas, tiene una extensión de cuatro kilómetros y está considerado un balneario natural de aguas templadas y transparentes.

Sus seis pueblos mágicos

El Estado de Coahuila cuenta con un programa que ayuda a revalorar a sus llamados pueblos mágicos, calificación que otorga la Secretaría de Turismo a localidades con atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes o manifestaciones socio-culturales originales e importantes.

De los 111 Pueblos Mágicos con los que cuenta México seis están en este estado. Son Cuatro Ciénegas, Arteaga, Parras de la Fuente, Viesca, Guerrero y Candela.

Arteaga debe su nombre al militar mexicano José María Cayetano Arteaga Magallanes, tiene calles empedradas y ha hecho de la explotación forestal su principal actividad.

Ahí se encuentra el primer centro de esquí de pistas artificiales (sin nieve) de México, Bosques de Monterreal, con una superficie de 700 hectáreas. El templo de San Isidro Labrador de las Palomas, sus licores de frutas, sus artesanías de madera de álamo, sus sarapes realizados a mano y sus actividades ecoturísticas lo convierten en una escala imperdible para el viajero.

Al sur del Estado de Coahuila encontramos Viesca, donde las Dunas de Bilbao son uno de sus principales atractivos, con una extensión aproximadamente de diez kilómetros.

Guerrero destaca por las ruinas de la Misión de San Bernardo y Candela por el balneario Ojo Caliente y la Presa de las Higueras.

Parras de la Fuente y otros rincones

Sobre la punta del Cerro del Sombreterillo se erige la capilla del Santo Madero, en Parras de la Fuente. El templo es de estilo colonial y data de 1868.

En ese pueblo mágico desde 2001, también sobresalen la Iglesia de San Ignacio de Loyola, de 1607, o las pinturas rupestres de los indios chichimecas, de colores rojo, negro y amarillo, y con 2.000 años de antigüedad.

El Estanque de la Luz, un enorme reservorio de agua de mediados del siglo XIX, hizo de este poblado el primero en América con iluminación eléctrica gracias a Tomas Alva Edison, que allí instaló una turbina hidroeléctrica para hacer pruebas en el perfeccionamiento de la bombilla eléctrica.

Imagen de la catedral de Saltillo, una de las bellas localidades de Coahuila. Foto: EFE/Ana López Barrón
Imagen de la catedral de Saltillo, una de las bellas localidades de Coahuila. Foto: EFE/Ana López Barrón

También allí nos topamos con las bodegas más antiguas de América, fundadas en 1597 y valiosas por su fascinante historia, la belleza y la autenticidad de la hacienda que las alberga, y la calidad del vino que producen, uno de los más reconocidos del país.

En Saltillo está la Catedral de Santiago Apóstol, cuya construcción duró desde 1745 a 1800, y que tiene la singularidad de tener el Santo Cristo de la Caña, elaborado con caña de maíz.

En Torreón, capital de Coahuila, está también el Cristo de las Noas, el tercero más grande Latinoamérica, y el Teatro Isauro Martínez.

Para chuparse los dedos

La ciudad de Piedras Negras, denominada también la “Frontera Blanca” por su seguridad, es famosa por ser la cuna del “nacho”, comida típica mexicana que consta de totopos (tortillas fritas) con queso y se complementan con guacamole, maíz, chiles, chorizo o carne.

La gastronomía de Coahuila, como en toda la franja norte de México, se caracteriza por su carne de alta calidad y delicioso sabor.

Los alimentos tienen como base las carnes frescas, carnero, ternera, carne seca, chorizo, quesos y productos derivados del nopal y de la miel. Tamales, empanadas, enchiladas, picadillos, conservas y una gran diversidad de guisados, cuyo ingrediente principal es el chile guajillo, cascabel o pasilla, son otras de sus ofertas en la mesa.

Aunque el gran protagonista de la comida local es el cabrito, cocinado en todas sus formas, desde asado hasta salseado. Se puede acompañar con los famosos vinos de Parras y de Cuatro Ciénegas, o bien con el sabroso pulque o el tradicional sotol (ambas bebidas fermentadas).

A los paladares golosos se les recomiendan las conservas de membrillo y manzana, herencia de la cultura tlaxcalteca, el pan de pulque, que también puede acompañar a un platillo salado, o la gelatina artística.

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