VDistintos alimentos frescos. Efeagro/Kiko Huesca

Distintos alimentos frescos. Efeagro/Kiko Huesca

DÍA CONTRA EL DESPERDICIO ALIMENTARIO

Administración y empresas ven inflación como una vía para atajar el desperdicio

Publicado por: EFEAGRO/ Celia Arcos 29 de septiembre de 2022

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el sector de la distribución han compartido la visión de utilizar la subida de precios en la alimentación como una forma para luchar contra su desperdicio, según han expresado este jueves.

Así lo ha explicado en declaraciones a Efeagro el director general de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), José María Bonmatí, antes de participar en un encuentro organizado por el sector.

El encarecimiento del precio de los alimentos básicos aumenta las dificultades del consumidor para gestionar su renta disponible, y en consecuencia "pone en marcha medidas de ahorros como una compra más frecuente de menos cantidad" según ha apuntado Bonmatí.

Un hecho que, "en ocasiones", puede producir que el consumidor sea "más consciente del valor de los alimentos" y, por ende, se despilfarre menos.

En la misma línea se ha expresado durante el encuentro organizado por Aecoc el director general de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrero, quien ha defendido este momento de inflación como una "oportunidad" para luchar contra el desperdicio.

Tras la reducción del despilfarro durante los meses de pandemia, Herrero ha señalado a la situación actual como un nuevo momento para considerar el "valor de los productos" y no tirar alimentos a la basura.

Ambos han aprovechado sus intervenciones para poner en valor los últimos diez años en los que, según han coincidido en defender, se ha conseguido una concienciación colectiva en torno a la lucha contra el desperdicio.

No obstante, el director general de Aecoc ha pedido a la administración que tenga en cuenta al sector a la hora de hacer aportaciones en el proceso de debate del Congreso en torno a Ley Contra el Desperdicio.

Y ha apuntado a que la ley que se está tramitando llega para dar dotación legislativa a una concienciación que ya se hace realidad con iniciativas particulares de empresas e instituciones.

Sobre esta norma, el representante del Ministerio ha adelantado que espera que esté lista para su aprobación a finales de año o, como mucho, a principios del 2023.

En cuanto a otras leyes en marcha que afectan al sector, como la Ley de Envases, el director general de Aecoc ha mostrado su "preocupación" por la "demonización de algunos envases" que "ayudan a luchar contra el desperdicio alimentario" pero cuyo uso limita la norma.

Además, con motivo de la celebración del día contra el desperdicio alimentario, la distribución ha aprovechado para homenajear a algunas empresas que apuestan por luchar contra esta lacra.

Un problema que supone que en los hogares españoles se hayan tirado durante el pasado año 1.245,88 millones de kilos de alimentos.

Han reconocido la labor de Elika, una colaboración público-privada que lucha contra el desperdicio alimentario; Vegepack, un proyecto de investigación y desarrollo que combate el despilfarro en el sector hortofrutícola, y la labor del Foodback de Mercabarna, que da una segunda vida a frutas y hortalizas.

Una lucha social y política

Y es que la lucha contra el desperdicio alimentario celebra su semana internacional en un momento en el que el empuje político, con la inminente aprobación de su ley, y el impulso social con iniciativas particulares y empresariales, reman a favor de reducir la cantidad de alimentos que terminan en la basura.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la creación de nuevos hábitos que disminuyan el desperdicio es "urgente", por eso estableció el 29 de septiembre como fecha para recordar esta lucha.

En el ámbito político, la Ley Contra el Desperdicio Alimentario actualmente se encuentra en tramitación parlamentaria,

Con esta norma, Agricultura quiere disminuir unas cifras de desperdicio alimentario que, aunque ya han bajado levemente -con una disminución del 8,6 % en 2021- siguen siendo todavía "demasiado elevadas".

Las vergonzantes cifras del desperdicio

Durante el pasado año, cada español tiró 2,72 kilos menos que en 2020, la cantidad más baja en los últimos cinco años, según los últimos datos de los que dispone el MAPA.

Estas cifras muestran que, en casa, los hábitos para reducir el despilfarro de comida se están convirtiendo, poco a poco, en cotidianos.

En total, los hogares españoles desperdician 1.245,88 millones de kilos de alimentos, un fenómeno que se da en tres de cada cuatro y por el que se tiran a la basura el 4,2 % de los alimentos que se adquieren sin consumir.

El descenso registrado en 2021 responde a un cambio en las costumbres donde se mezclan un incremento de la flexibilidad laboral, la vuelta al consumo fuera de casa y los nuevos hábitos tras la pandemia.

A esto se añade un mayor valor a los alimentos ante la subida de precios, que ha provocado que en este año la compra anual de los españoles baje por primera vez de los 600 kilos/litros.

Pero no solo los hogares se ven afectados por esta lacra: hostelería, restauración colectiva y distribución forman parte de un problema que busca disminuir cada año estas cifras a través de una ley específica, la concienciación y las iniciativas particulares.

Una persona tira comida a la basura. Efeagro/ Juan Javier Ríos

La lucha contra el desperdicio, más cerca del BOE

Las previsiones de Agricultura apuntan a que con la entrada en vigor de la ley se reduzca hasta un 15 % al año el desperdicio alimentario.

El cómo se van a alcanzar estas cifras pasa por la implicación de todos los agentes de la cadena agroalimentaria, ya que la nueva ley les obligará a contar con un plan de prevención para evitar que lleguen a la basura comestibles en buen estado.

Las empresas deberán tener un plan de prevención que obliga, entre otras cosas a llegar a acuerdos de forma obligatoria con entidades sociales y otras ONG para donar sus excedentes.
Solo los comercios con menos de 1.300 metros cuadrados estarán excluidos de la necesidad de disponer de ese plan.

Todo ello, acompañado de una relación de sanciones que van desde los 2.001 hasta 60.000 euros por falta grave como no contar con un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.

No obstante, para el Ministerio, el aspecto sancionador "no es relevante en esta ley", sino que conciencia y procura el ejercicio de buenas prácticas.

Iniciativas particulares

Existen ya iniciativas públicas-privadas de empresas e instituciones que, con sus propios recursos, luchan contra el desperdicio.

Por ejemplo, este jueves la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) ha realizado un homenaje a los pioneros en esta labor, entre los que se encuentran el Foodback de Mercabarna; un espacio de bioeconomía circular que distribuye comida a familias y el proyecto de investigación Vegapack, que combate el desperdicio alimentario en el sector hortofrutícula.

También adquieren un papel relevante las iniciativas que involucran al consumidor; como la aplicación Too good to go, que pone a disposición de los usuarios los excedentes de comercios cercanos.

Unos hábitos que, gesto a gesto, reman a favor de promover que cada vez sean menos los alimentos que terminan en las basuras y que caminan a la par de una Ley que acotará el despilfarro.