Un vecino de Mengíbar (Jaén) esperando en uno de los 'puntos calientes' del panadero. Efeagro/ Celia Arcos

LA VENTA AMBULANTE EN LOS PUEBLOS

El reparto a domicilio en los pueblos se debate entre renovarse o morir

Publicado por: EFEAGRO/Celia Arcos 27 de agosto de 2022

Antes de que amanezca, Juan Francisco Machuca (Mengíbar, Jaén) deja en la puerta de las casas una bolsa de pan: trabaja desde medianoche hasta el mediodía, cuando termina su reparto, una tarea que hace desde hace 34 años y que ahora se debate entre la extinción y la adaptación al mercado joven del pueblo.

Como Mengíbar, el pueblo de este panadero con alrededor de 9.000 habitantes, el 17,2 % de la población española vive en municipios de 1.001 a 10.000 habitantes y hasta 4.991 tienen menos de 1.000, según los datos publicados en abril por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Entre ellos se encuentra Guarromán (Jaén), de 2.779 habitantes, donde la venta de pan, leche o huevos es "indispensable" para las personas mayores, según explica a Efeagro Milagros Moya, propietaria de una tienda de reparto a domicilio de huevos en esta localidad.

No solo les ahorran el trámite de ir hasta el "despacho de pan o de huevos" sino que les dan "compañía y conversación" a esas personas que necesitan de ello, confiesa Moya, que lleva ocho años ejerciendo esta labor.

En el pueblo de Juan Francisco, una localidad que en apenas 20 años ha triplicado sus habitantes, no hay Glovo, ni Just Eat ni Ubereats, hay dos supermercados de conocidas cadenas de distribución y un mercado tradicional.

Y entre los establecimientos con nombre propio está la panadería Machuca, el lugar desde donde sale cada mañana con más de 300 kilos de harina en forma de pan para llevar este producto hasta tres localidades: Bailén (17.820 habitantes), Las Infantas (398) y el propio Mengíbar.

El papel que desempeña tanto él como el resto de los vendedores ambulantes en pueblos como Las Infantas, con apenas 400 habitantes, se ha convertido en indispensable tras el paulatino cierre de los establecimientos en las poblaciones pequeñas.

En estos lugares, coger el coche y desplazarse hasta otras pueblos contiguos para hacer la compra es un imperativo que dificulta el día a día, más aún en las personas de edad avanzada.

Por eso, la llegada cada mañana del panadero, como el caso de Machuca, facilita la vida a los más mayores y aporta comodidad a los vecinos en general que, si no contaran con estos servicios, quizá habrían salido del pueblo hacia otro lugar.

Juan Francisco heredó la panadería de su padre y en ella trabaja de forma artesanal, junto con su hermano y su yerno, sin usar cámara de fermentación controlada: "lo hacemos todo manual", defiende.

Imagen de unos panes. Efeagro/Pexels

El reparto lo gestiona a través de "puntos calientes", lugares en los que ya tiene apalabrado con los clientes que aparecerán al día siguiente para llevarles el pan.

Al contrario que en el caso de Milagros, que reparte casi en su totalidad a personas mayores, Juan Francisco asegura que la "gran mayoría" de los que llegan hasta dichos puntos son vecinos jóvenes del pueblo que "por las prisas del trabajo" y de la vida, en general, prefieren despertarse con el pan ya listo en la puerta.

Esta venta a domicilio supone casi el 90 % del total que realizan y son las personas mayores las únicas que siguen acudiendo de forma presencial a la panadería, si es que la hay en su pueblo, a comprar el pan, según detalla.

Juan Francisco no se plantea vender exclusivamente en el obrador, asegura que no podría seguir con el negocio ya que la gente está "muy acostumbrada" a este tipo de servicio a domicilio.

Un servicio, el del vendedor ambulante, que contribuye en muy buena medida al asentamiento de los vecinos en el ámbito rural combatiendo así a la España vaciada.

Sobre el futuro no tiene muchas certezas ya que la apertura de supermercados grandes con el pan a un precio más reducido les ha hecho perder clientes, no obstante atisba alguna esperanza gracias a la vuelta al pan artesano que se ha producido en los últimos años.

En el caso de Milagros, la jienense observa los próximos meses con más pesimismo, la apertura de cadenas de supermercados más grandes en las localidades contiguas ha dañado esta empresa familiar con granja y recursos propios.

A esto añade la subida de precio de la energía y de los piensos, aunque este último incremento es el que ha terminado por romper la viabilidad de su negocio ya que el precio "se ha triplicado", se lamenta a la vez que sentencia que, tras ella, nadie heredará el negocio familiar.

Y junto con su familia -hermano, yerno e hijo- Juan Francisco seguirá comenzando su trabajo a medianoche para terminar al mediodía, como ha hecho desde hace 34 años y como seguirá haciendo en su adaptación a las nuevas formas de consumo.

Secciones : Actualidad rural