El caos que domina a las calles, con semáforos apagados, autobuses repletos, largas colas para el transporte público y el desconocimiento e incredulidad de los ciudadanos ante la falta de electricidad contrasta con el orden de los supermercados.

El caos que domina a las calles, con semáforos apagados, autobuses repletos, largas colas para el transporte público y el desconocimiento e incredulidad de los ciudadanos ante la falta de electricidad contrasta con el orden de los supermercados.