Una cajera pasa una botella de girasol en un supermercado. EFE/Antonio Garcia

APAGÓN ELÉCTRICO

El apagón devuelve a los españoles a las colas en el súper: "Se ha ido la luz, no el agua"

Publicado por: Celia Arcos/Efeagro 28 de abril de 2025

El caos que domina a las calles, con semáforos apagados, autobuses repletos, largas colas para el transporte público y el desconocimiento e incredulidad de los ciudadanos ante la falta de electricidad contrasta con el orden de los supermercados.

"Se ha ido la luz, no el agua", comenta una trabajadora de un supermercado en Madrid mientras numerosos vecinos salen de la tienda con garrafas y carros repletos; la imagen, que parece un recuerdo de hace un lustro, es la consecuencia del apagón eléctrico que ha cubierto todo el país y que ha llevado a los españoles a volver a los súper a por provisiones.

Decenas de vecinos hacen cola en la puerta de uno de los pocos supermercados del centro de Madrid que han permanecido abiertos este mediodía tras el apagón de la red eléctrica que ha llevado a negro a toda España y Portugal.

"Se puede entrar, solo que hay aforo completo, pero se puede entrar y pagar con tarjeta", explica un trabajador de la cadena que permanece en la puerta, junto con el guardia de seguridad, para establecer un orden de entrada conforme se van agolpando en la acera los vecinos.

El caos que domina a las calles, con semáforos apagados, autobuses repletos, largas colas para el transporte público y el desconocimiento e incredulidad de los ciudadanos ante la falta de electricidad contrasta con el orden de los supermercados.

Una persona utiliza su teléfono móvil como linterna en un ultramarinos en Valencia. EFE/Biel Alino

 

Los que esperan para entrar en las tiendas, lo hacen en cola y en silencio, con la lección aprendida de la pandemia de la covid-19; los que salen, vuelven a sus casas con carros de compra repletos de comida, numerosas garrafas de agua y papel higiénico.

A pocos metros, las puertas de otra cadena de supermercados permanecen cerradas ya que no todas las cadenas han decidido mantenerse abiertas ante la falta de electricidad: "Y ahora, ¿qué como yo?" se escucha en una conversación entre vecinas.

En la calle, los alimentos también forman parte de la conversación, dado que la falta de luz imposibilita cocinar a muchas personas, ya que no se puede encender las vitrocerámicas o mantener la comida refrigerada.

Los pollos asados

La puerta de una tienda de pollos asados expulsa a hombres y mujeres que no entran ya en su interior, algunos de los vecinos que se preguntan el qué comer optan por las tiendas de comida ya preparada para salvar su lunes.

Además, muchos de ellos se avisan para saber cuáles son las tiendas que están abiertas; los hay que deciden ir a los establecimientos pequeños y, alguno que otro sale de ella, además de con alimentos, con radios y pilas.

En los bares, las luces apagadas no evitan que los consumidores que ya estaban dentro, una vez se ha producido el apagón, hayan permanecido en ellos terminando sus consumiciones, aunque esta circunstancia coincide en una jornada con una jornada de lunes en la que muchos hosteleros cierran por descanso.

En el trasiego de las calles del centro de Madrid se mezcla el camino de aquellos que vuelven a sus casas con provisiones, garrafas de agua y papel higiénico, con la mirada de los que permanecen en los bares a la espera de que el apagón devuelve a la normalidad al país.

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