El 40 % de los alimentos producidos en el mundo nunca se consumen; 2.500 toneladas que significan además que se desperdicia también el agua, la tierra, la energía o los fertilizantes que se han utilizado para elaborarlos, por lo que es necesario «que los países establezcan objetivos», recalca en una entrevista con Efeagro.
En el caso de España, en enero el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, cuya entrada en vigor está prevista para el próximo 1 de enero de 2025 y que se establece sobre los pilares de la eficiencia económica, el medioambiente, la justicia social y la ética.
Too Good To Go, que une a consumidores y empresas en la lucha contra el desperdicio, opera en 17 países, 15 en Europa, Estados Unidos y Canadá.
Tiene 90 millones de usuarios y 155.000 empresas de alimentación, panaderías, supermercados y restaurantes, y desde su creación se han salvado 300 millones de paquetes de comida.
Según datos de Lykke, en España cuentan con 7 millones de usuarios y 20.000 establecimientos, que ya han evitado que se tiren a la basura 19 millones de packs de alimentos.
En 2023, se salvaron 122 millones de paquetes en todos los países y 6,6 millones, en España.
«Creo que la mayoría de la gente no se da cuenta de la magnitud del problema. Los alimentos se desperdician a lo largo de toda la cadena de valor, desde la granja, el fabricante, el comercio minorista y los hogares», explica Lykke.

Añade que tampoco se suele pensar que «cuando tiras un kilo de comida también tiras toda el agua que entró en la producción, la energía y los fertilizantes, entre otros».
Por eso, reflexiona, «primero tenemos que cambiar la mentalidad en torno a los alimentos; crear conciencia del problema y volver a instaurar el respeto por los alimentos y tratarlos como el recurso precioso que realmente es. Y, luego, capacitar a las personas en toda la cadena de valor para hacer algo al respecto».
En este sentido, la plataforma -además de la herramienta en la que pone en contacto a los consumidores con proveedores que tienen paquetes de comida excedente que venden a un precio menor»- desarrolla un proyecto de etiquetado con las industrias y otro con las empresas de distribución
«Nos dimos cuenta de que la mitad de los alimentos que se desperdician en Europa es en los hogares y que el 10 % se produce por la confusión de los consumidores con respecto a las etiquetas de fecha de caducidad y consumo preferente», recuerda.
Por ello, han creado una coalición con grandes fabricantes, en 13 países, con 537 marcas, 5.400 referencias y 6.000 millones de productos al año.
Se trata de la iniciativa «Mira, huele y prueba», que incluye un pictograma de un ojo, una nariz y una boca, para animar a los consumidores a utilizar sus sentidos antes de tirar un alimento con fecha de consumo preferente vencida.
En el caso de España, trabajan con 50 marcas, 1.200 referencias y 1.500 millones de envases.

Para las empresas de distribución, el proyecto se denomina «Too Good To Go platform» y se basa en un software impulsado con Inteligencia Artificial que ayuda a las cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia a digitalizar y monitorizar el etiquetado de fecha de los artículos que tienen en la tienda.Les avisa cuando el alimento esta a punto de alcanzar su fecha de consumo preferente.
En el horizonte inmediato de la plataforma Lykke sitúa a Australia como nuevo mercado, «y algunos otros que aún no hemos anunciado»; el desperdicio.
Y es que «es un problema universal y lo bueno de eso es que la solución también puede ser universal», concluye.









