La investigación en el campo se abre paso con nuevas líneas de estudio, en algunos casos financiadas con más de 700.000 euros, y que buscan, entre otras cosas, la caracterización de los mecanismos del gusto en los peces y analizar el aceite de oliva virgen extra como prebiótico.
Esos más de 700.000 euros han ido a parar al proyecto FishFedEx, un estudio financiado dentro del Plan Nacional de Investigación de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid que ahonda en la alimentación y el gasto energético en peces teleósteos.
En un comunicado, la universidad ha detallado que la iniciativa busca abrir líneas de investigación nuevas en peces, como la caracterización de los mecanismos del gusto y su señalización al cerebro, la modulación de la alimentación por productos de la microbiota, la modulación de la motilidad y detección intestinal.
Además, han estudiado la relación de la serotonina periférica con el sistema inmunológico, la modulación del gasto de energía o el impacto de los desafíos ambientales en la regulación de la alimentación, han detallado.
Los resultados de la investigación desarrollarán una acuicultura "sostenible, responsable, resiliente, innovadora y competitiva", ha subrayado en el comunicado el catedrático que lidera el proyecto, José Luis Soengas.
En cuanto al aceite, un equipo de investigación de la Universidad de Jaén y la de Granada ha demostrado en un estudio realizado con ratones que el tipo de grasas incluido en la dieta modula el comportamiento de los enterococos, un microorganismo frecuente en el tracto digestivo.
Los resultados de la investigación muestran que existe una "diferencia significativa" entre la dieta estándar y aquella con aceite de oliva virgen extra, con un menor porcentaje de resistencia, y las dietas de aceite de oliva refinado y mantequilla, en este último caso llegando a un 80 % de resistencia.

En un comunicado difundido a través de la Fundación Descubre, han detallado que esto indica que estas dietas ricas en grasas provocan que las bacterias no respondan ante determinados tratamientos y puedan generar infecciones, por lo que se confirma el papel prebiótico del AOVE y su efecto beneficioso sobre la microbiota.
Los ámbitos sobre los que investiga el campo son mucho más amplios y acogen más campos de estudio, como la vid; en este caso, un equipo de investigación del IFAPA Rancho de la Merced de Jerez de la Frontera y la Universidad de Cádiz ha confirmado que la genética y la climatología influyen en su producción.
Y otro proyecto, esta vez puesto en marcha por el centro tecnológico Eurecat, ha creado soluciones digitales de viticultura de precisión basadas en la teledetección y la sensórica, desarrolladas para impulsar la sostenibilidad del viñedo y el sector vitivinícola.
También han desarrollado nuevos avances tecnológicos en el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), ahí, una investigación ha generado una herramienta con inteligencia artificial que puede predecir la forma de las manzanas a partir de sus marcadores genéticos.






