Blanca Merlín en el Oktoberfest, Múnich. Foto. Blanca Merlín

Blanca Merlín en el Oktoberfest, Múnich. Foto. Blanca Merlín

ALEMANIA

En Múnich, como española por su casa

Publicado por: BEATRIZ MAPELLI / EFETUR 20 de octubre de 2015

Viajamos a Múnich a través de la experiencia de Blanca Merlín, una española que vive, desde hace tres años, en un destino que goza “de una calidad de vida altísima”, por la seguridad que se respira en la ciudad y la legalidad de sus gentes.

Blanca Merlín, una madrileña de 26 años es, desde hace tres años, viajera estacionada en la ciudad de Múnich (Alemania) y nos descubre los secretos de una experiencia que le ha “cambiado la vida”.

Este destino, capital de la región de Baviera, está salpicado de edificios de bella arquitectura que atesoran vestigios de la segunda Guerra Mundial por los cuatro costados. Según nos explica nuestra guía, es recomendable visitar la Marienplatz, sede del Ayuntamiento de estilo neogótico; o el Jardín Inglés, “un parque perfecto para hacer un picnic o dar una vuelta en bicicleta”. Eso sí, Blanca advierte de algo que hay que tener en cuenta: en este espacio se permite hacer nudismo. Y añade: “Los alemanes, a pesar de ser muy cerrados para algunas cosas, viven la 'cultura del cuerpo libre' con mucha naturalidad”.

“Los alemanes, a pesar de ser muy cerrados para algunas cosas, viven la 'cultura del cuerpo libre' con mucha naturalidad”

También propone disfrutar del espectáculo que ofrece la “ola de surf” que se genera en el río Isar. Un rincón en el que los locales practican este deporte en plena urbe a pesar, incluso, de que en invierno se alcancen los diez grados bajo cero. Interesante resulta también acercarse a visitar el Campo de concentración de Dachau, uno de los más representativos del nazismo, ubicado a 13 kilómetros de la ciudad.

Se trata de una ciudad que no sólo congrega atractivos culturales sino que es símbolo de una “altísima” calidad de vida. Por un lado, nos dice Blanca, esto se debe a sus comodidad, “porque te puedes mover en bici a todos lados”; y, por otro, porque es lo suficientemente grande como para que haya una amplía variedad de bares, tiendas y exposiciones para todos los gustos.

Blanca en los Alpes alemanes. Foto. Cedida por Blanca Merlín
Blanca en los Alpes alemanes. Foto. Cedida por Blanca Merlín

Como rasgo positivo, también destaca la seguridad de la ciudad y la legalidad de sus gentes porque, “aunque suena a cliché, es realmente cierto”. Y nos cuenta: “Una amiga mía perdió la cartera una noche y, un día después, un joven alemán llamaba a la puerta de su casa para devolverle la cartera en mano. ¿Te imaginas pasando esto en Madrid?”.

 "En Múnich destaca la seguridad de la ciudad y la legalidad de sus gentes"

Pero no es oro todo lo que reluce, porque aquí, en Múnich, el tiempo resulta un tanto desagradable. “No es la temperatura en sí”, nos explica, sino el hecho de que pueden pasar meses sin que veas salir el sol, algo que “afecta a tu estado de ánimo”. Esa es la razón, matiza, de que los médicos allí siempre “receten vitamina D y sesiones de solárium”.

La gente de Baviera “es mucho más tradicional que en el resto de Alemania”. Según cuenta, el rol de la mujer es el del cuidado de la casa y los hijos y, de hecho, si una madre que tiene un bebé vuelve a trabajar a los pocos meses se la tacha de ravenmutter -madre cuervo-”.

Lago tegernsee, Baviera. Foto. Cedida por Blanca Merlín
Lago tegernsee, Baviera. Foto. Cedida por Blanca Merlín

En lo relativo a la gastronomía alemana, nos dice que es “muy pesada” con gran presencia de carnes, patatas y salsas. “La comida no es, claramente, lo mejor que tienen” a juicio de Blanca, pero sí ofrece sabrosas especialidades como la kartoffelsalat -ensalada de patata- o el apfelstrudel -un delicioso postre de manzana-.

Reconoce que algunas costumbres culinarias de la ciudad le llaman la atención, como el hecho de que los viernes se coma un postre como plato principal. “Otro extraño hábito es el desayuno bávaro, que consiste en cerveza blanca, salchichas hervidas blancas, pretzel -pan- y mostaza... ¡Todo esto a las 9 de la mañana!", añade sorprendida.

“La comida no es, claramente, lo mejor que tienen”

Y, por supuesto, aquí también ocupa un papel destacado la popular cerveza, que cuenta en la Región con más de 600 marcas diferentes. Tienen, incluso, ejemplos con la "ley de la pureza de 1516" que obliga a utilizar únicamente tres ingredientes en su fabricación: agua, cebada y lúpulo.

Todo ello hace que éste sea un destino muy atractivo para los españoles: “Hay muchísimos, cada vez más”. “Para que os hagáis una idea, se organiza una "fiesta española" una vez al mes a la que, según Facebook, asisten una media de 1.500 españoles".

Ola de surf en Múnich. Foto. Cedida por Blanca Merlín
Ola de surf en Múnich. Foto. Cedida por Blanca Merlín

Sobre el idioma nos dice que, tras mucho esfuerzo, ha conseguido "apañarse" aunque para hablarlo perfectamente “se necesitan décadas”. De hecho, nos cuenta, el escritor Mark Twain dedicó muchos años a estudiarlo, “en una relación amor-odio”, y tiene una cita que representa muy bien el sufrimiento de aprenderlo: "Nunca antes había comprendido para qué existe la eternidad. Es para darnos a algunos la posibilidad de aprender alemán."

"Para hablar perfectamente alemán se necesitan décadas”

Sea como sea, su país de acogida, del que sólo conocía la historia, Berlín y el famoso Oktoberfest -festival de la cerveza-, le ha “cambiado la vida”, le ha permitido “ampliar los márgenes” de su mente y ser una persona “más crítica y abierta a la vez”.

Dedica su tiempo a trabajar en el departamento de estrategia de Airbus Group en un día a día en el que se echa en falta a los amigos, la familia y la 'vidilla' callejera de Madrid. También, "la horchata y las pipas Tijuana", asevera con humor.

Probablemente vuelva a España pero, como el resto de compatriotas que viven repartidos por el mundo, no se atreve a decir cuándo. Hasta que la fecha llegue, tú disfruta, que la añorada vida madrileña aguardará inmóvil a recibirte de nuevo en sus calles.

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