La nueva generación de bodegueros asumen el relevo familiar combinando tradición e innovación.
Un tándem para obtener vinos que respeten los valores de sus antepasados, mimen la vid y el proceso de crianza pero, a su vez, supongan una evolución que mejore el producto final con identidad propia.
El legado familiar y humano así como ese proceso de relevo generacional es uno de los ejes del programa de actividades organizado para la sexta edición del salón del vino Barcelona Wine Week, que se celebra hasta mañana en el recinto de Montjüic de Fira.
Hasta una treintena de actividades -entre catas, mesas redondas y ponencias- se centran en esta temática, con discusiones sobre si esos cambios generacionales suponen una revolución o una evolución o cómo esas nuevas generaciones dan el salto de ser viticultores a elaboradores.
Los testimonios
El enólogo Willy Pérez (bodegas Luis Pérez y bodegas de la Riva) es un ejemplo de que tradición e innovación conviven y que el legado recibido se puede transformar en inspiración, según ha expuesto durante una de las catas.
Este enólogo jerezano, estudioso de los caldos de Jerez, reconoce el impulso disruptivo que sus antepasados -en concreto su padre- dieron a este marco, siendo capaces, en su día, de poner vinos tintos en el mercado.
Ahora, Pérez representa una "nueva generación" que "está proponiendo" una visión más "holística" en la que viñedo y bodega van de la mano, superando así la dicotomía en la que se ha movido el marco de Jerez porque alternaba períodos en los que el foco estaba en la viña para luego ponerlo en la crianza.
Cree que el marco actual de los caldos de Jerez es fruto de una "negociación entre generaciones" y, en su caso, está dispuesto a seguir aportando nuevas ideas, sabiendo que para que se asienten tienen que pasar por el siguiente proceso: "rechazo, resignación, aceptación, exaltación y transmisión".

La directora técnica de Bodegas José Pariente, Martina Prieto, ha asegurado que el cambio generacional es un "proceso largo" que tiene que combinar "ambas cosas: evolución y revolución", según ha señalado a Efeagro antes de participar en una cata en la que se ha hablado de cambio generacional.
Los descendientes de las sagas familiares vinícolas tienen que optar por el "consenso, manteniendo unos valores generacionales", pero "también por el conflicto" con lo desarrollado por sus antepasados porque "si no, sería un síntoma de conformismo", ha apuntado.
En su caso, un ejemplo de todo esto es lo que han hecho con el vino José Pariente Verdejo porque ha habido una "evolución" en su concepto pasando a ser un caldo con un "mayor detalle en el viñedo y en su elaboración".
En todo caso, ha apostado por un aprendizaje "constante" porque la formación es la "mejor herramienta para validar la intuición".
En el negocio de espumosos
Leo Gramona gestiona junto a su primo Roc Gramona el negocio de espumosos que impulsaron sus antepasados con la creación de una bodega en Sant Sadurní d'Anoia.
Son ya la sexta generación y una de sus filosofías de trabajo es hacer cambios pero "siempre desde el respeto y el entendimiento" a sus antecesores.
Ahora es cuando están obteniendo las primeras botellas vinificadas por ellos y uno de sus objetivos es, al igual que otros bodegueros de su generación, girar más la mirada hacia la viña y conseguir un perfil de caldos "coherente con lo que se hace en nuestra región".
Su generación, además, tiene que afrontar la producción bajo retos como el del cambio climático: "es una realidad a la que hay que adaptarse".
Estas reflexiones sobre tradición familiar, reinterpretación de la herencia vitivinícola y retos actuales del sector conforman una parte esencial del programa de la BWW, que ha agendado 80 actividades en las que participarán 136 expertos nacionales e internacionales.








