Fachada del Museo de la Moda de Albi. Foto: Midi-Pyrénées/D. Viet.

Fachada del Museo de la Moda de Albi. Foto: Midi-Pyrénées/D. Viet.

FRANCIA

Alta costura en un palacio medieval

Publicado por: MÒNICA FARO 29 de octubre de 2013

Una joya para los amantes de la moda. Un recorrido por la historia de la alta costura desde el siglo XVIII hasta la actualidad. El Museo de la Moda de Albi es uno de los secretos mejor guardados de Midi-Pyrénées.

Una estrecha escalera, un techo artesonado y una iluminación tenue. Es el decorado con el que nos premia este antiguo palacio reconvertido en templo de la alta costura. Su propietario es Dominique Miraille, barítono, coleccionista, amante del buen gusto y -claro está- adinerado, que ha dedicado treinta años de su vida a recopilar trajes, zapatos, tocados y miles de objetos de alta costura.

El valor de su colección es incalculable. Tanto, que prefiere despiezarla, poco a poco, para que podamos disfrutarla. Cada año expone cien piezas de las más de 10.000 que le pertenecen. Solo 300 corresponden a donaciones de amigos y conocidos, a quienes dedica precisamente la exposición actual.

En pleno corazón de la ciudad episcopal de Albi, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, en un antiguo convento del siglo XII se encuentra este escaparate de lujo para una colección ilustre. El inicio de la muestra actual nos transporta al siglo XVIII, con una serie de trajes masculinos de seda de 1785 a 1840 que conservan perfectamente la pureza de sus colores y tejidos.

El museo está ubicado en un antiguo convento del siglo XII, un escaparate de lujo para una espectacular colección.

Las vitrinas de Dominique no están recargadas. Hay pocas piezas en ellas, eso sí, con una cuidadísima iluminación. “Los turistas terminan de ver la exposición y buscan por todas partes a ver si hay más cosas. Pero lo que pretendo es que vuelvan a pasear por las vitrinas, que se detengan en cada pieza, en cada detalle, para apreciar la belleza de las obras”.

Y es que, si algo es este rincón de Albi, es una oda a la belleza y a la inmortalidad de los buenos diseños. Muchas de las piezas son un desafío para las mujeres que visiten el museo, que desearán incorporar más de una a su fondo de armario. Una montura de plata, tocados de seda o unos zapatos de noche de Loewe son solo algunos de los irresitibles objetos que son ya históricos, y sin embargo están de plena actualidad.

"Limitar la exposición del objeto es una condición imperativa para su conservación", afirma el propietario del museo.

“La moda es cuestión de gustos, pero también sensibilidad”, afirma Dominique. Una filosofía que traduce en una fuerte inversión en el mantenimiento de las piezas expuestas -con unas vitrinas que le costaron 150.000 euros- y en su deseo de cambiar cada año las colecciones expuestas: “Limitar la exposición del objeto es una condición imperativa para su conservación, así como un control riguroso de la iluminación”, subraya. El año que viene el museo dedicará la temporada al terciopelo.

Para quien no quiera invertir demasiado tiempo en el universo de la moda, la visita es una introducción perfecta, aunque quizá se quede corta para otros. Pero -seguro- quien visite este museo, no podrá evitar imaginarse vistiendo una de sus piezas.  Soñar es gratis...

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