La ciudad del Sena destaca por su gran oferta de termas donde entregarse al agua y al masaje, en establecimientos de increíble lujo, espacios de exotismo tai, tao, quechua, azteca, ayurveda o marroquí, a menudo diseñados al gusto francés más actual, aptos para todo tipo de deseos y presupuestos.
La ciudad de la Torre Eiffel y del Museo del Louvre, cuna de Chanel, Dior y Saint Laurent, no solo aspira a seguir siendo la más visitada del mundo por su inmensa riqueza cultural y su notable peso económico y político. Quiere ser también "una capital del bienestar y de la forma", según la oficina de turismo local.
La lista de museos es casi interminable, pero quizá no tanto como la de lugares donde encontrar saunas, baños de burbujas, chorros a presión, hamames, piscinas, hidromasajes y jacuzzi; espacios donde desintoxicarse, embellecerse y mejorar la salud, luchar contra el estrés cotidiano o las largas caminatas turísticas.
Siempre y en todas las culturas
La decoración es esencial y elemento distintivo de cada centro, pero el concepto de base, el tratamiento vinculado a la hidroterapia, no difiere mucho del impulsado desde tiempos inmemoriales en múltiples regiones y culturas del globo, de la celta y la egipcia, a la escandinava, la de las estepas euroasiáticas o las civilizaciones griega y romana.
París quiere ser también "una capital del bienestar y de la forma", según la oficina de turismo local
Tradiciones estas últimas reanimadas en Europa en el siglo XIX por el pastor protestante y naturopata Sebastián Kneipp, que en la actualidad ilustran el sinfín de baños, termas, institutos o spa para todos los gustos, cultos y bolsillos que rebosan en la ciudad de París.
El popular "Hammam de la Mosqué", junto al Jardín de Plantas, la Universidad de la Sorbonne Nouvelle y, por supuesto la Mezquita, es uno de ellos. Bello lugar de decoración tradicional donde acercarse a "la cultura y la herencia de la era bizantina", según sus responsables, y donde seguir tomando un té en el patio que le da acceso, o almorzar en el también vecino restaurante de la Mezquita.
Su nombre es también una de las posibles maneras de bautizar en París el tratamiento balneario, cuyas propiedades curativas ensalzaba en el primer siglo d. C. Plinio El Viejo, al celebrar las grandes virtudes de las aguas de la ciudad belga de Spa y dar posible origen a esa palabra hoy tan en boga.
La salud a través del agua
Aunque el término podría venir también del acrónimo de "Salus Per Aquam" o de "Sanitas Per Aquam", aquella "salud con ayuda del agua" que los romanos tanto practicaron en sociedad.
Un "extranjerismo" en cualquier caso que de acuerdo con la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) puede castellanizarse como "espá" y traducirse en español como "balneario, baños, termas o caldas", salvo cuando la naturaleza del establecimiento no se ajuste por completo a su definición.
La lista de museos es casi interminable, pero quizá no tanto como la de lugares donde encontrar saunas, baños de burbujas, chorros a presión, hamames, piscinas, hidromasajes y jacuzzi.
Entre los más selectos espás de París figuran sin duda en estos momentos los instalados en algunos de los 45 hoteles de cinco estrellas que según la página web oficial del turismo en Francia, FranceGuide, existen en la capital.
Contar con un spa es de hecho condición indispensable para conseguir el preciado título de "Palace", categoría instituida en Francia en 2010 y que a finales de 2012 ostentan tan solo nueve grandes hoteles en Francia, cinco de ellos en París: Meurice, Bristol, Georges V, Plaza Athénée y Park Hyatt Paris-Vendôme.
Alta costura
Cada uno promete una experiencia única e irrepetible en la materia, como el Hotel Plaza Athenée, asociado desde 2008 a los efectos con sus ilustres vecinos de la avenida Montaigne, la Maison Christian Dior para dar acceso único y directo al "Instituto Dior".
Un espá en el que todo es Alta Costura, algo que aprecian muy en particular, según la revista "Vogue", los grandes profesionales de la moda que cada año viajan a París al menos cuatro veces para participar en sus cuatro Semanas de Colecciones de Prêt-à-Porter y de lujo.
Otros establecimientos optaron por trabajar con empresas especializadas únicamente en productos y tratamientos de belleza. Como los hoteles de cinco estrellas Square París, asociado a los cosméticos naturales Nuxe, en el elegante distrito XVI; o Scribe, frente a la Opera Garnier, cuyo "Keirao Spa" colabora con reconocidas firmas para ofrecer entre otros "encantamientos" y "viajes sensoriales" un masaje ayurvédico al estilo de Ceylan y un tratamiento "euforizante al Chocolate de los Aztecas".
Entre las alternativas etimológicas utilizadas para bautizar este tipo de instalaciones, una de las más originales la ofrece la cadena "Six Senses", en París a dos pasos de la plaza Vendôme y el jardín de las Tullerías, presentada como todo un "santuario urbano" donde seguir, por ejemplo, una cura de rejuvenecimiento con técnicas procedentes de Asia e inspiradas en la filosofía del "vivir lentamente".
Mimos para estudiantes
Lejos del lujo supremo, las "Thermes Saint-Germain", prometen desde el histórico barrio que les da nombre "un decorado único de mosaicos orientales y ambiente zen" de tenue iluminado natural. En las cercanías de la Universidad de Medicina, de la Sorbona, del Colegio de Francia o de la Alianza Francesa, estas termas que se anuncian como "el único establecimiento de París que mima a los estudiantes", creó para ellos tres fórmulas a precios accesibles con los que promete desestresarles "antes de un examen".
Desde otra tradición lingüística y cultural, "Les Bains du Marais" (Los Baños del Marais) situados en otro punto cardinal del centro de París, en el corazón del Marais, ofrece a sus habitantes sauna, hamam y masajes inventados en "los cuatro rincones del mundo", además de servicio de aparcacoches y restaurante.
En busca de nuevos conceptos terminológicos y estilísticos la firma de moda Kenzo, propiedad del líder mundial del lujo, el grupo francés LVMH, se atrevió con "La Bulle Kenzo", un espacio de cuidadísima decoración que ofrecía "experiencias táctiles" y estados de "ebriedad sensorial" en dos "cápsulas", una relajante y otra euforizante, que ya son historia pues el centro cerró en 2011 sus puertas, en el número 1 de la calle del Pont Neuf.
Entre los más selectos espás de París figuran sin duda en estos momentos los instalados en algunos de los 45 hoteles de cinco estrellas que según la página web oficial del turismo en Francia, FranceGuide, existen en la capital.
Quizás demasiado cerca de la calle Saint Honoré, donde el número de espás de lujo por kilómetro cuadrado es notable y donde también desapareció hace solo unos meses el sofisticado spa abierto en el subsuelo de su boutique por la diseñadora franco-latinoamericana Anne Fontaine, famosa en el mundo de la moda por sus creaciones de camisas y blusas blancas.
Espíritus de los seres vivos
En la misma vía donde se encuentra Don Cross, spa recomendado a sus clientes por el vecino hotel Saint Honoré y que según algunos blogs especializados es una dirección única en París, situada en un apartamento del siglo XVII donde antes vivió el escritor, abogado y líder de la Revolución Francesa Robespierre (1758-1794).
Allí donde ahora se practican rituales con productos venidos de América Latina, de origen biológico y sostenible, por arte de la firma de cosméticos "Aïny" ('espíritus de los seres vivos' en quechua) y de la asociación de la maniquí Alison Cross y del peluquero Donato, sus fundadores.
Del agua a la tecnología de punta de la química occidental, en esa búsqueda de "zenitud" que todo espá persigue, París se abre así a un pasado milenario y se acerca a otros mundos, en este caso el de las comunidades indígenas de Perú y Ecuador, con cuyos descubrimientos, fórmulas y tradiciones trabajan Daniel Joutard, creador de "d'Aïny, y el ex director de la investigación de Chanel Perfumes Belleza, Jean-Claude Le Joliff.






