Sin presidente, con un consejo de administración que dimitirá en bloque al inicio de la Junta de Accionistas, y con la incógnita de quién será el nuevo presidente de Pescanova y qué candidatura a consejo de administración ganará, la de este jueves promete ser una Junta muy reñida.
Las posturas son irreconciliables: el expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, asegura que no se presentará ni como consejero, ni como presidente, pero anuncia que no dará su voto a la propuesta de los accionistas Damm, Luxempart e Iberfomento, con los que se ha sentado en el consejo y con los que ha mantenido en esta crisis un tenso cruce de acusaciones.
Ayer no hubo acuerdo para establecer el sistema de votaciones en la Junta: a candidatura completa o consejero por consejero.
Si fuera elegida esta ultima opción, podría dar lugar a un consejo mixto entre los miembros de las candidaturas presentadas.
El enfrentamiento está servido; los accionistas díscolos, Damm y Luxempart, que se han sumado a las querellas contra Sousa (Damm) o han presentado la suya propia (Luxempart), acusan a Sousa de haber ocultado información al consejo y haber presuntamente falseado las cuentas.






