Basílica del Pilar, Zaragoza. Foto. EFE/JAVIER CEBOLLADA

Basílica del Pilar, Zaragoza. Foto. EFE/JAVIER CEBOLLADA

Iglesias y catedrales

Recorrido por la historia del Pilar de Zaragoza

Publicado por: Pablo Sebastián/EFE 5 de diciembre de 2014

La Basílica del Pilar, en Zaragoza, conmemora el 1975 aniversario de la Aparición de la Virgen María al Apóstol Santiago con siete rutas nocturnas teatralizadas en las que descubre su historia, intimidades y curiosidades a grupos reducidos.

La visita guiada, de algo más de dos horas en las que las luces permanecen apagadas, arranca en la Santa Capilla donde se expone la imagen de la popularmente conocida como "Pilarica" con la intervención de un actor que encarna a Santiago Apóstol.

A esta figura hacen referencia varias pinturas que, situadas en la Sacristía mayor -no accesibles al público en dísa normales-, narran el viaje del Apóstol desde Tierra Santa a Hispania.

La rivalidad que vivió durante siglos la actual basílica con la catedral zaragozana de San Salvador también está presente durante la ruta, pues el rey aragonés Alfonso I El Batallador, cuando reconquista la ciudad, decide instalar la sede episcopal sobre la antigua mezquita musulmana, en lugar de ubicarla en el templo consagrado a la Virgen.

Precisamente de esa rivalidad, y de la época dorada y próspera que vive la capital aragonesa durante el Renacimiento, surge el encargo del retablo del altar mayor a uno de los artistas más destacados del momento, el valenciano Damián Forment.

Imagen de archivo de un hombre que pasea sus tres burros ante la Basílica del Pilar de Zaragoza. EFE/Javier Cebollada
Imagen de archivo de un hombre que pasea sus tres burros ante la Basílica del Pilar de Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

La esposa de Forment, Jerónima Alboreda, es la siguiente en aparecer teatralizada en la ruta, poniendo uno de los puntos cómicos de la misma cuando relata cómo, gracias a ella, su marido fue capaz de inmortalizar una de las imágenes del retablo, la del nacimiento de la Virgen María. "¿Ustedes creen que mi marido estuvo en alguno de mis cuatro partos?", bromea.

La siguiente parada de la visita es justo al lado, en el coro, poco habitual en una iglesia no catedralicia de la época por sus considerables dimensiones, donde los asistentes pueden disfrutar de uno de los momentos más íntimos y mágicos de la velada: el que protagonizan las notas del órgano, recientemente restaurado tras el atentado que sufrió el templo hace poco más de un año.

Y llegamos a 1640, año en el que se data el conocido como "Milagro de Calanda", según el cual la Virgen le habría devuelto la pierna que tiempo atrás le había sido amputada a Miguel Pellicer, vecino de dicha localidad turolense.

Vista del órgano mayor de la Basílica del Pilar. EFE/Javier Cebollada
Vista del órgano mayor de la Basílica del Pilar. EFE/Javier Cebollada

Avanzando en la historia

Este milagro incrementó las peregrinaciones al por entonces templo mudéjar y, 36 años después, el Papa concede la bula de unión con las que Zaragoza pasa a ser la primera ciudad del mundo con dos catedrales. Por ello, y porque ese Pilar se queda pequeño, se derruye para construir otro a lo grande y así se comienza a gestar la actual basílica barroca.

Y durante el trasiego de personajes históricos relacionados de un modo u otro con el Pilar, no podía faltar la figura del genio aragonés Francisco de Goya, de quien se relata que con sólo 25 años le fue encargado el coreto -curiosamente porque era más barato que otros artistas-, y que años más tarde firmaría su primera gran obra de madurez pintando al fresco una de las cúpulas.

En la visita se reflexiona también sobre la íntima relación que une al pueblo zaragozano con su Virgen del Pilar, que trasciende incluso lo más puramente religioso, y sale a la luz otra curiosidad, como el hecho de que la célebre soprano aragonesa Pilar Lorengar decidiera dar su última actuación no ante una ópera repleta de público, sino en el coreto de la basílica, en la intimidad y ante su Virgen.

Pero si hubo un momento que marcó un punto de inflexión en la devoción pilarista, se trata de los Sitios de Zaragoza, cuando el templo acabó convirtiéndose en una especie de hospital de campaña y en refugio para todos aquellos que huían de las bombas del ejército francés.

Para terminar, cómo no, una jota típica de la tierra que la acoge y la posibilidad de presenciar un momento que otro día cualquiera sólo es posible para las propias paredes del templo: cuando el capellán se despide de la "Pilarica" y cierra la vitrina en la que está expuesta.

Las visitas, organizadas por el Cabildo Metropolitano y llevadas a cabo por la empresa Gozarte, están previstas para todos los días 2 de diciembre, enero, febrero, marzo, abril, junio y septiembre en grupos de, máximo, 70 personas.

Secciones : España Turismo
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