Así lo ha afirmado Planas durante la clausura de las jornadas nuevas técnicas genómicas «Una oportunidad para la agricultura», que se han celebrado este miércoles en la sede del ministerio.
Para el ministro la aprobación el pasado 26 de junio del reglamento de la Unión Europea que regula los vegetales obtenidos mediante NTG es «lo que Europa necesitaba» para situarse al nivel de Estados Unidos y China.
Planas lo ha calificado como el cambio regulatorio «más importante» para la biotecnología agraria europea que ha tenido lugar en el último medio siglo.

El titular de Agricultura ha resaltado que se trata de un cambio que significa un «paso adelante muy importante» en una herramienta que Europa «necesita» para que la investigación llegue al campo.
El ministro ha destacado que para que el objetivo de 2028 pueda cumplirse es «muy importante la coordinación» y que, tanto la Comisión Europea, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y los estados miembros tienen que «trabajar de la mano».
Una herramienta para adaptarse al cambio climático
Planas ha remarcado que la aprobación de este marco regulatorio es una «gran oportunidad» para España, que tiene centros de investigación a nivel de «referencia internacional», un sector obtentor «muy competitivo» y agricultores que «saben incorporar nuevas tecnologías cuando aportan valor».
No obstante, el ministro ha aludido al cambio climático como motivo para adoptar esta herramienta que permitiría obtener cultivos más resistentes y lo ha tildado de «necesidad».
Planas ha avisado de que la aplicación del reglamento, para lo que hay un plazo de dos años, «no será sencilla» y necesitará «ir de la mano» del sector obtentor para poder hacer una regulación que más ajustada a las necesidades de agricultores, ganaderos e industria.
El ministro ha hecho referencia a la aprobación de la norma europea como uno de los logros de los que estará «más orgulloso» cuando acabe su periplo al frente del ministerio y ha recalcado que las NTG identifican la «ambición de futuro» de España en el campo agroalimentario.
Las NTG permiten el desarrollo de nuevas variedades de plantas de una forma más precisa y segura para afrontar desafíos como la sequía, el cambio climático y las nuevas plagas.
Con su aplicación se pretende conseguir cultivos más resistentes, un mejor uso de los recursos y una producción de alimentos más sostenibles.
El nuevo reglamento establece dos categorías de vegetales obtenidos mediante NTG: la primera, denominada NTG-1, comprende modificaciones genéticas de menor alcance, similares a las que pueden producirse de forma natural o mediante técnicas de mejora convencional, mientras que la segunda categoría, NTG-2, engloba el resto de modificaciones.









