El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja lidera un proyecto de viticultura inteligente, que plantea aportar a viticultores y bodegas las técnicas de cultivo más idóneas para combatir los efectos del cambio climático en la variedad autóctona y estrella de esta Denominación, que es la tinta tempranillo.
Según ha informado a EFE el director técnico del Consejo, Pablo Franco, este es uno de los proyectos más importantes iniciados hace dos años en Rioja, que refleja el compromiso e impulso a la digitalización y la innovación por parte de la DOCa Rioja, lo largo de toda la cadena de valor, como recoge su Plan Estratégico 2021-2025.
El proyecto, denominado 'Datadoc', tiene una duración de cuatro años; está cofinanciado por el Fondo Social Europeo Agrario de Desarrollo Rural, el Ministerio de Agricultura y el Gobierno de La Rioja; tiene una subvención concedida de 219.346 euros y cuenta con la aportación científica del Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) y el Servicio de Investigación Agraria y Sanidad Vegetal del Ejecutivo riojano.
'Datadoc', ha explicado Franco, estudia el ciclo y el comportamiento del viñedo de la uva tempranillo y la influencia del cambio climático en esta variedad, de la que hay plantadas 52.147 hectáreas en Rioja, que representan el 80 % de la uva tinta de esta Denominación, que comparten casi 66.000 hectáreas repartidas entre La Rioja, País Vasco y Navarra.
La investigación está centrada en poder plantear estrategias agronómicas específicas, como el uso de diferentes tipos de suelos o el aumento de la altitud de plantación, entre otras variables, que permitan al viñedo riojano adaptarse a las condiciones climáticas.
Motorización del viñedo
Actualmente, la investigación está en el ecuador de su desarrollo, con la fase de "motorización" del viñedo, que consiste en la recogida de datos y es la "más importante y relevante" porque permitirá "modelizar" aspectos a futuro sobre gestión y técnicas del cultivo para mitigar el efecto del cambio climático en la viña, ha detallado Franco.

Para esta motorización, se ha establecido una red de parcelas sensorizadas y estaciones agroclimáticas, que facilitan obtener información climática, en tiempo real, del comportamiento del ciclo del viñedo en esta variedad.
De manera complementaria, esos datos se vuelcan a una plataforma digital, que se alimenta con toda la información agronómica histórica de que dispone el Consejo Regulador sobre el comportamiento y evolución de la variedad tempranillo en Rioja, sus estados fenológicos y producciones, entre otros indicadores.
Con todos los datos agronómicos históricos y, mediante la utilización de técnicas de inteligencia artificial, se ha conseguido ya desarrollar un modelo predictivo para determinar, con una precisión del 95 %, el momento de floración, el cerramiento del racimo y el envero en los viñedos de tempranillo.
El director técnico ha destacado el alcance de este proyecto de viticultura inteligente, cuyos resultados finales pueden ser "reveladores", ya que las conclusiones que comienzan a obtenerse son "muy interesantes" y se plasmarán en recomendaciones de cultivo y gestión de la viña que ayuden a los viticultores y bodegas a mitigar y combatir los efectos del cambio climático.
El Consejo Regulador de Rioja decidió este proyecto consciente de que el cambio climático es "un desafío y un reto", en este caso, para el viñedo, que se enfrenta a una "inestabilidad climática", lo que requiere anticiparse para mitigar sus efectos, tratando de variar lo menos posible los perfiles de los vinos, "seguir siendo Rioja" de cara al consumidor y buscar una diferenciación en los vinos de esta Denominación respecto a otras zonas.






