Los productores de tabaco ya han cosechado la mitad de los 23 millones de kilos previstos para esta campaña y por ahora se muestran satisfechos con los resultados, pese a que las altas temperaturas de verano y otoño han aumentado los costes de regadío, con el consecuente recorte de sus márgenes.
Desde Extremadura, Dionisio Sánchez, vocal de la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco, ha asegurado a Efeagro que "es la primera vez que ha tenido que regar en un mes de octubre" desde que comenzó, hace más de 40 años, con este cultivo.
Sánchez, que es además gerente de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Asociación Agrupación TAB -la mayor cooperativa de productores-, ha reconocido que esta circunstancia, debido a las altas temperaturas que se han desarrollado en verano y que continúan en otoño, se ha traducido en un "aumento de costes".
A pesar de ello, reconoce que el cultivador, en líneas generales, "esta satisfecho" con la campaña ya que, con el 50 % de la cosecha en los secaderos de las empresas transformadoras, "se están respetando los precios acordados", que son superiores a los de 2024 y se sitúan en 4,3 euros por kilo para la variedad Virginia (rubio).
Eso sí, ahora, en plena cosecha, Dionisio Sánchez prefiere que "no llueva con fuertes tormentas como lo hace en algunos sitios en otoño", ya que eso paralizaría la recogida, como ocurrió con la siembra en primavera, que tuvo que comenzar por esa razón 15 días después de lo previsto.

A mediados de noviembre, la Federación de cultivadores espera que la totalidad del tabaco cosechado esté en los secaderos y hará balance de si se cumplen o no las estimaciones acordadas en junio con la industria, que están condicionadas por calidad de las hojas recibidas, "por ahora buena", según ha confirmado.
Extremadura ha dedicado este año unas 6.400 hectáreas a la producción de tabaco, 400 más que en 2024, y parece que ese es por ahora el techo de superficie, ya que, según ha explicado Sánchez, hay un "gran problema", "la escasez de mano de obra" temporal para momentos puntuales como el de la recolección.
"El sector está invirtiendo en más maquinaria", precisamente para compensar esa escasez de mano de obra, pero para manejarla, también "hace falta empleados cualificados" que se suban a esas máquinas, ha comentado.
Otro de los problemas a los que se enfrenta el cultivo de tabaco es la "prohibición de utilizar 1,3-dicloropropeno" como nematicida para la desinfección de suelos, lo que "impide lograr mejores rendimientos de producción", ha lamentado.
Ley antitabaco
La Federación de cultivadores ha presentado alegaciones al proyecto de la ley antitabaco y critica que para su diseño "no se les ha consultado", cuando es una actividad "de la que viven más de un millar de familias", que solo piden que "se les escuche".
A esas familias que dependen del cultivo de trabajo ha añadido las 400 trabajadoras -el 80 % es empleo femenino- que trabajan en las dos fábricas extremeñas de Cetarsa.
"Por supuesto que no nos oponemos a que hagan campañas para concienciar a la gente de que no se inicie a fumar pero, si con esta ley, las grandes multinacionales tabaqueras deciden no comprar en España, lo que se fume aquí vendrá de otros países y fomentará el contrabando, como ha ocurrido en Francia", ha incidido.
Según los datos que maneja, el porcentaje de tabaco de comercio ilícito en España representa en torno al 5 % del total consumido y, en Francia, tras endurecer la ley, el porcentaje ha aumentado hasta el 35 %, lo que se traduce en una "menor recaudación de impuestos para las arcas públicas".









