Hasta 150 toneladas de tomate se han empleado en la tradicional Tomatina de Buñol (Valencia), en la que han participado más de 22.000 personas, el aforo completo de la fiesta.
Como cada último miércoles de agosto, turistas y buñoleros han comenzado a llenar las calles del municipio valenciano desde primera hora de la mañana y, tras el chupinazo, se lanzado toneladas de tomates -30 más que en la edición anterior- que han teñido de rojo Buñol en una de las fiestas no solo más señaladas y esperadas del año, sino más conocidas a nivel internacional.
Los camiones cargados con los tomate pera, procedentes de Don Benito (Badajoz), circulan poco a poco y ya se ven las primeras salpicaduras en las camisetas que hasta hace unos minutos eran blancas, entre gritos de emoción e idiomas de muchos rincones del mundo.

Los más precavidos se han metido entre la multitud ataviados con gafas de bucear, enfundados en plástico y con el móvil bien protegido para poder inmortalizar el momento, del que saldrán icónicas imágenes que se viralizarán en redes sociales, como ya es costumbre.
Dos horas antes ha sido el turno de los atrevidos que se han animado a escalar el palo jabón, un poste engrasado que se coloca en la plaza del municipio y que marca el inicio de la famosa fiesta -que en 2027 llegará a su octogésima edición-, cuando se consigue el jamón atado en su parte más alta.
También se ha amenizado la espera, como no podía ser de otra manera, con el típico almuerzo en la calle basado en los bollos tradicionales de la zona, tortas saladas con embutidos como longaniza, chorizo y panceta, todo un festín para coger fuerzas para la batalla y tras una larga víspera nocturna.
Los tomates, esa 'artillería roja' seleccionada expresamente para la ocasión, proceden este año de Don Benito (Badajoz) y han sido trasportados por las calles del centro de Buñol gracias a siete camiones que se han encargado de no dejar ninguna camiseta blanca entre los asistentes.
Con el punto perfecto de maduración -para poder ser aplastados con una mano y evitar impactos peligrosos-, los tomates han esperado durante toda la noche apilados y custodiados en la parte baja del municipio.
En esta batalla internacional no solo se ha escuchado el acento valenciano, sino también de todos los rincones del mundo, con especial presencia del australiano y el indio.





