Medín de Vega, secretario general de INPROVO, recuerda en este artículo la situación del sector del huevo hace 25 años, cuando la producción española no era suficiente para las altas cifras de consumo. En estos cinco lustros ha crecido la producción, se han superado muchos problemas e, incluso, se ha llegado al "huevo de etiqueta".
Hasta 1995 España importaba huevos europeos. El elevado consumo (300 huevos per cápita en 1987) superaba la capacidad de producción del sector. Las pequeñas y medianas granjas familiares españolas adoptaban en los 90 las modernas tecnologías que se implantaban globalmente en un sector puntero: jaulas en batería, ponedoras selectas, mejoras nutricionales, manejo y clasificación automatizados, control sanitario de las aves y de su alimentación... Los avicultores españoles de los 90 estaban entonces preguntándose si la entrada de España en la UE, que abría el mercado a los competidores comunitarios, amenazaba su futuro.
Los avicultores españoles de los 90 se preguntaban si la entrada de España en la UE, que abría el mercado a los competidores comunitarios, amenazaba su futuro
Las empresas crecieron hasta consolidar un sector productor profesional capaz de abastecer la demanda española de huevos. Sin embargo ésta cayó en picado en los 90 (un 34% en 7 años) por las recomendaciones médicas de reducir el consumo de huevos para prevenir el riesgo cardiovascular. El mensaje circuló durante años, perjudicando al sector y a los consumidores en todo el mundo. En 1995 la crisis de precios del huevo, el aumento del coste de las materias primas y la caída del consumo unieron a las principales empresas españolas para crear ASEPRHU (Asociación Española de Productores de Huevos), nuevo interlocutor ante la Administración y la sociedad. Ese año la producción de huevos en España superó el nivel de autoabastecimiento y comenzó una trayectoria exportadora que se ha consolidado con los años, superando en 2014 el 20% de la producción.
ASEPRHU comenzó a trabajar en recuperar el consumo, la mayor amenaza para el sector. Creó, junto a proveedores del sector, el Instituto de Estudios del Huevo en 1997. De la mano de un Consejo Asesor de profesionales expertos en las distintas facetas del huevo, trabajó en comunicación, información e investigación sobre este alimento, devolviéndole su buena imagen y recuperando en parte el consumo. El Instituto es ya un referente en la comunicación sobre el huevo apoyada en la ciencia. En 1997 las asociaciones profesionales del sector se unieron en INPROVO, la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos, y en 2004 las de industrias de ovoproductos constituyeron INOVO. Culminaba así una etapa de organización de la representación sectorial.

La actividad de las empresas en estos años la ha marcado en gran medida la política comunitaria. La Directiva 74/1999 sobre bienestar de las ponedoras condicionó hasta 2012 la estrategia del sector. El Libro Blanco de la seguridad alimentaria de la UE (2000) introdujo normas relevantes sobre el control de zoonosis, la implantación del sistema de Análisis de Riesgos y Control de Puntos Críticos (APPCC) en los centros de embalaje e industrias de ovoproductos y la trazabilidad total del huevo de consumo, que se marca desde 2004 con su código de granja en la cáscara. En asuntos medioambientales, la Directiva IPPC obliga a las granjas de más de 40.000 gallinas a usar las mejores técnicas disponibles para controlar las emisiones al medio ambiente y a contar con la autorización ambiental integrada. Este conjunto de normas incrementa los costes y exigencias productivas para el sector.
Precios y etiquetas
Desde 1990 la avicultura de puesta española ha experimentado una dinámica de crecimiento divergente. Las granjas de producción en jaula son hoy el 50% de las registradas y con mayor tamaño medio (en 2014, unas 70.000 aves). Las granjas sin jaulas son mucho más pequeñas (5.500 aves de media) y constituyen ya un pujante sector alternativo que alberga un 8% del censo de ponedoras, un porcentaje muy inferior a la media de la UE (45%), por lo que es previsible que sigan aumentando.
El sector del huevo es profesional y muy competitivo, pero carece de una estrategia de valorización del huevo en su principal mercado, el de los hogares. Los precios del huevo en origen en España son los más bajos de la UE, y durante largos periodos no cubren los costes de producción. Es el resultado de políticas muy agresivas de la distribución y de la ausencia de estructuras comerciales fuertes que sirvan de contrapeso al sector.
El sector del huevo es profesional y muy competitivo, pero carece de una estrategia de valorización del huevo en su principal mercado, el de los hogares
La Ley de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria y la última reforma de la PAC parecen promover un reequilibrio de la posición entre compradores y vendedores que aún no se ha concretado. El trabajo realizado en estos 25 años en toda la UE para atender los intereses y demandas de la sociedad solo tendrá sentido si el precio del huevo permite la sostenibilidad de las empresas que aplican el Modelo Europeo de Producción, el más exigente del mundo, porque así lo ha decidido el ciudadano comunitario.
Las garantías que ofrece el huevo producido en la UE lo convierten en un “huevo de etiqueta”, como afirma INPROVO en su última campaña informativa. Es labor del sector reforzar su imagen como profesionales comprometidos con el trabajo bien hecho y comunicarlo a la sociedad, para dar el valor que le corresponde al huevo que producimos. Este es el mayor desafío para los productores de huevos en los próximos 25 años.






