Un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado las alteraciones epigenéticas y fisiológicas que experimentan los peces cebra cuando se les somete a hipergravedad y aspira a conducir a aplicaciones prácticas que ayuden a la acuicultura ante el cambio climático.
Así lo ha explicado a Efeagro una de las autoras principales del estudio, Laia Ribas, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) del CSIC, experta en acuicultura sostenible y quien desde hace cuatro años estudia también temas relacionados con el espacio.
La investigación, que Ribas ha llevado a cabo junto a Guillem Anglada-Escudé, del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE) del CSIC, ha abordado el efecto de la hipergravedad en el desarrollo, el comportamiento, la expresión genética y en los cambios epigenéticos del pez cebra, muy usado en la experimentación en ciencia.
"Ver qué les pasa a estos animales cuando les alteran la gravedad puede ayudar a generar fenotipos que sean resistentes ante el cambio climático", ha expresado Ribas sobre la investigación, centrada también en ofrecer pistas sobre si el desarrollo de animales adultos y fértiles (y eventualmente humanos) podría darse en el espacio.
Así, Laia ha explicado que estudiar las condiciones adversas del ambiente donde se están criando peces y ver qué cambios se generan en ellos puede ofrecer soluciones genéticas que hagan que una determinada especie pueda adaptarse, por ejemplo, a una temperatura del agua más elevada, dado que los mares se están calentando.
También puede dar resultados que ayuden a adaptar a los peces genéticamente para que soporten unas radiaciones solares más elevadas, o que sean más resistentes al mayor número de infecciones, dado que, según ha señalado la experta, cada vez hay más bacterias y virus.

Según se indica en la investigación, la hipergravedad puede inducir alteraciones significativas en varios sistemas fisiológicos dentro del cuerpo y, por ejemplo, ya se sabe que puede afectar los sistemas inmunológicos de varias especies a lo largo de la evolución, desde humanos y mamíferos, hasta anfibios, peces e insectos.
En conjunto, las alteraciones de la gravedad en esta investigación han afectado a las respuestas biológicas, incluida la epigenética, en los peces.
El documento señala, entre otras cosas, que la tasa de supervivencia ha disminuido dos días después del tratamiento, mientras que la tasa de eclosión (nacimiento) no se ha visto afectada por la hipergravedad.
En contraste, los rasgos fisiológicos (posición, frecuencia de movimiento y comportamiento de natación) de las larvas se han visto drásticamente afectados, según se consigna en las conclusiones del estudio.
Sin embargo, aún se trata de una prueba "casi piloto", según ha expresado Ribas, y se tendrán que llevar a cabo nuevas investigaciones para llegar a resultados concluyentes, una de ellas sobre microgravedad.
Para llevar a cabo esta investigación, los peces cebra se alojaron en las instalaciones de animales de la zona de acuarios experimentales del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), en Barcelona.
El experimento de hipergravedad se ha realizado durante los dos últimos años mediante una cámara de centrífugado de gran diámetro con embriones de pez cebra durante los cinco días posteriores a su fertilización.
En total, se analizaron 440 individuos, con 220 individuos asignados al grupo de control y 220 individuos adicionales asignados al grupo de hipergravedad.









