Agricultores trabajan en cultivos de cebolla en Costa Rica. Efeagro/Jeffrey Arguedas

COP27 CLIMA AGRICULTURA

La agricultura sale reforzada de la COP pero sin toda la ambición que reclama

Publicado por: EFEAGRO/Belén Delgado 27 de noviembre de 2022

La agricultura ha salido reforzada de la cumbre del clima de Egipto (COP27) en comparación con otros años, pero organizaciones del sector echan en falta más ambición para lograr los objetivos de adaptación y mitigación frente al cambio climático.

En el acuerdo final destaca la creación de un fondo para ayudar a costear los daños y pérdidas causados por fenómenos meteorológicos extremos en el marco de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (Cmnucc).

El presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, se muestra a favor de ese fondo de compensación para los países particularmente vulnerables, aunque precisa que sigue sin estar claro cómo se pueden beneficiar de él los pequeños agricultores, que continúan sin recibir la financiación suficiente.

En declaraciones a Efeagro, Lario considera que todavía se necesita aumentar las finanzas climáticas para la agricultura y apoyar la capacitación, el desarrollo tecnológico y la transferencia de tecnología; y aboga por aprovechar la disposición del sector privado para invertir en la transición climática.

Plantación de café en Guatemala. Efeagro/Esteban Biba
Plantación de café en Guatemala. Efeagro/Esteban Biba

La facilitadora del grupo de trabajo sobre cambio climático de la Organización Mundial de Agricultores, Ceris Jones, destaca que los productores quieren acceder a la financiación del clima más fácilmente, lo que está por ver que se cumpla.

Jones también echa de menos una mayor ambición para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático que tanto afecta a los agricultores en todo el mundo.

El texto recoge las propuestas consensuadas para contener la subida global de las temperaturas por debajo de los 1,5 grados centígrados, sin ir más allá de lo pactado en la anterior cumbre de Glasgow (Reino Unido).

Un nuevo grupo de trabajo

En lo que se refiere al sector primario, las partes negociadoras acordaron el establecimiento del llamado grupo de trabajo de Sharm el Sheij para implementar acciones climáticas en agricultura y seguridad alimentaria en los próximos cuatro años.

Este programa es la continuación del de Koronivia, creado en 2017 para abordar los retos del sector primario, y pretende desarrollar soluciones adaptadas al contexto local, en coordinación con distintos mecanismos financieros.

No se llega a crear un órgano permanente en el marco de la Cnmucc, pero sí un portal electrónico para compartir información sobre proyectos, iniciativas y políticas que ayuden a la implementación.

Además, por primera vez una COP ha acogido más de 200 eventos, cuatro pabellones y una jornada dedicados a la agricultura y la alimentación.

A diferencia de otras cumbres en las que los sistemas alimentarios han pasado más desapercibidos, en esta ocasión ha habido un "gran cambio en la narrativa" sobre su potencial de mitigación y adaptación, subraya la experta asociada a la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo (FOLU) Cristina Rumbaitis del Rio.

No obstante, apunta que no ha habido avances importantes en el proceso de Koronivia y han quedado patentes "la desconfianza entre las partes negociadoras y la dificultad para hallar soluciones en la agricultura, dado que es un asunto muy sensible para las economías nacionales".

Choque de visiones

El Grupo Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food) ha criticado en un comunicado que los negociadores no hayan pactado abordar los sistemas alimentarios "sostenibles".

Eso significa que cuestiones más amplias como el desperdicio alimentario, la nutrición, las dietas saludables y las cadenas de suministro resilientes "seguirán quedando fuera del acuerdo climático de la ONU y sin fondos".

Los grupos sociales denuncian que el número de delegados que representan a las grandes corporaciones de agronegocios se ha más que duplicado desde el año pasado, ejemplo de la presión que ejercen para que se rebajen las obligaciones en materia de reducción de emisiones.

El movimiento Slow Food coincide en que, si bien la alimentación y la agricultura han ocupado un lugar más alto en la agenda climática, las soluciones planteadas no desafían el actual "status quo".

"Financiar a los países en desarrollo para que aborden los efectos adversos del cambio climático sin afrontar las causas de raíz y las medidas de mitigación de la crisis no ayudará" a combatir el problema, apunta el presidente de Slow Food, Eduard Mukiibi, que apuesta por la agroecología.

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