Los líderes de la UE arrancan en la cumbre de Chipre las negociaciones del próximo presupuesto comunitario
Alemania y Países Bajos rechazaron este viernes aumentar el presupuesto de la Unión Europea (UE) para financiar nuevas prioridades como la defensa o la transición ecológica y apuntaron a recortes en los fondos agrícolas y regionales en el primer intercambio a nivel de jefes de Estado y de Gobierno sobre las futuras cuentas.
Los líderes de la UE arrancaron en la cumbre de Chipre las negociaciones del próximo presupuesto comunitario, unos debates siempre complejos y divisivos que han comenzado confirmando el rechazo de países más austeros, denominados "frugales", a aumentar el tamaño de las cuentas.
Así se expresó el canciller alemán, Friedrich Merz, quien se opuso a aumentar su tamaño incluso al nivel que ha planteado la Comisión Europea, insuficiente para otras capitales entre las que se encuentra Madrid.
"Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos", zanjó Merz en declaraciones a los medios después de indicar que esto "significa también que hay que reducir el gasto en otras áreas" si se conjuga con la necesidad de financiar "nuevas prioridades".
El alemán no nombró en qué áreas se deben realizar recortes, un extremo al que sí llegó el neerlandés, Rob Jetten, quien abogó por "reasignar fondos" porque, por ejemplo, "todavía se gasta mucho dinero en la política agrícola".
"La propuesta que hay encima de la mesa es completamente inaceptable tanto por su tamaño como por las contribuciones nacionales", insistió al salir de la cumbre, antes de tildar de "inaceptable" un incremento de la aportación de su país a las cuentas comunes.
Viejas y nuevas prioridades
El borrador que puso la Comisión Europea sobre la mesa busca encontrar el equilibrio entre nuevas prioridades como la seguridad y la defensa, la transición digital o la descarbonización económica, al tiempo que se sigue financiando al campo y a las regiones del bloque y empieza a devolver la deuda del fondo de recuperación.

Su propuesta pasa por un presupuesto de 1,7 billones de euros entre 2028 y 2034 (2 billones a precios corrientes), que representa un 1,26 % de la renta nacional bruta del bloque (RNB), pero este porcentaje cae al 1,15 % si se descuenta el pago de la deuda (unos 21.000 millones al año) y se sitúa tan sólo dos centésimas por encima del tamaño actual.
En todo caso, Berlín y La Haya no son los únicos socios que rechazan el borrador en cuanto a su dotación, puesto que también fue criticado el pasado verano por otros como Austria, Suecia y Finlandia. Pero este grupo choca con otros Estados miembros para los que incluso la propuesta de Ursula von der Leyen se queda corta.
Es el caso de España, que apuesta por incluso elevar al 2 % de la renta europea el presupuesto comunitario y mantener los fondos agrícolas y regionales, además de crear un mecanismo de préstamos financiado con deuda común para invertir en bienes públicos europeos.
Objetivo 2026
Los líderes tienen previsto retomar el debate presupuestario en la cumbre de junio, a la que la presidencia chipriota quiere llegar ya con dotaciones concretas para cada programa de gasto, aunque la meta es lograr un acuerdo unánime antes de que acabe el año tanto por el poco margen para su entrada en vigor a tiempo como por el complejo calendario electoral el año que viene.
El presupuesto debe ser también aprobado por el Parlamento Europeo, cuya presidenta Roberta Metsola pidió a los Estados miembros una "visión fresca" porque el presupuesto actual no permite "resolver todas las crisis y dificultades" que afronta el club.





