Incertidumbre y expectación son algunas de las sensaciones que más se perciben entre las empresas de alimentos de productos "gourmet", tanto pequeñas y familiares como grandes, que contienen el aliento ante las medidas para hacer frente a la guerra comercial desatada por los aranceles de Estados Unidos.
Cinco empresas de diferentes sectores alimentarios afectados por los aranceles han compartido con Efeagro, en el Salón Gourmets 2025, las perspectivas que manejan de cara al comercio exterior con EE.UU. y las principales sensaciones respecto a la guerra comercial.
El salón sirve para exhibir el potencial de estos productos, pero, también para tomar la temperatura de empresas de segmento como el aceite y el vino respecto a los gravámenes impuestos por Washington.
"A pesar de que llevamos varios años soportando distintas crisis, este caso es diferente porque es un impuesto directo al producto", ha explicado la directora de exportación de Bodegas Luis Sáenz, Ana Sáenz, una empresa que exporta a EE.UU. entre un 40 % y un 50 % de su producción de vinos.
Los aranceles están generando "negativas a las compras" y reducciones de pedidos, ha precisado, por lo que firma mantiene la expectativa de "ver qué pasa al final" ya que muchos acuerdos comerciales se cerraron en enero y ahora se tienen que cambiar.
España exporta a EE.UU. productos agroalimentarios por valor algo superior a los 3.500 millones de euros (datos de la Secretaría de Estado de Comercio de 2024), una factura cuyo 30 % proviene de los ingresos obtenidos por la venta de aceite de oliva a ese destino.
Después del aceite, le siguen en importancia las ventas de vino, con 335 millones de euros que España obtuvo de su exportación a Estados Unidos el año pasado mientras que la aceituna de mesa es la tercera partida en importancia (algo más de 200 millones).
El freno a la expansión
Para la empresa jienense Jaencoop Grupo, los aranceles podrían suponer un "freno" al comercio con Estados Unidos, un mercado al que la compañía está intentando exportar "cada vez más", ha declarado su directora de operaciones, Yolanda Henares.
No obstante, a pesar de las malas perspectivas para el comercio, la responsable ha precisado que el aceite puede no verse tan perjudicado como otros sectores dado que el año pasado subió tanto su precio en España y ahora ha bajado tanto" que "el consumidor estadounidense no vaya a notar tanto el incremento".
A su juicio, el arancel no va a incrementar tanto el precio del aceite de oliva en EEUU como la subida registrada allí la campaña pasada; además, ha añadido, la bajada española de precio no ha llegado allí debido, entre otros aspectos, al coste de transporte.

Esta guerra comercial también toca a las empresas pequeñas y familiares; es el caso de Aceitunas Iruela, una compañía catalana de aceituna de mesa que, aunque reconoce que no les va a afectar como a los grandes exportadores, ve con expectación la evolución de este conflicto, ha confesado su gerente, Pedro Iruela.
Dentro del sector del aceite, el portavoz de Olievo, Julio Alberto Jordán, ha advertido de que los aranceles también afectan a aquellas empresas que venden a granel, como ellos, a multinacionales que después lo envasan y lo exportan a Norteamérica.
"No nos influye directa, pero sí indirectamente", ha confesado Jordán, quien ha señalado que al establecer gravámenes "el precio al llegar a Estados Unidos estará por las nubes", lo que "terminará repercutiendo" en el productor español.
Lejos del aceite y del vino, la conserva de pescado también vive con incertidumbre la imposición de aranceles, pues se trata de una medida "radical" que supone "otro golpe más" para un producto que busca "repercutir lo menos posible" el precio en las empresas extranjeras, según han indicado fuentes del sector.
Todas las empresas han reconocido la importancia de mantener, no solo en la coyuntura actual, sino durante todo momento, una estrategia de internacionalización, para así poder diversificar el mercado y llevar los alimentos de calidad de España por el mayor número países.









