Vista aérea del Puente Forth en Edimburgo. Foto: VisitScotland.

Vista aérea del Puente Forth en Edimburgo. Foto: VisitScotland.

Turismo cultural

Arquitectura de hierro que te dejará de piedra

Publicado por: Alberto Matos / Efetur 6 de octubre de 2015

Con el estallido de la Revolución Industrial en el siglo XIX y el consecuente boom económico que trajo consigo provocó cambios en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el arte, que hizo de la arquitectura de hierro su máxima expresión.

La mayoría de los cronistas modernos coinciden en referirse al siglo XIX como el período en el que la humanidad experimentó una de las transformaciones sociales más importantes de su historia.

Con el boom económico que trajo consigo el estallido de la Revolución Industrial se produjeron importantes avances en campos tan diversos como la ciencia, la medicina, los transportes, los derechos humanos o la ingeniería, entre otros muchos.

También las artes experimentaron su particular revolución. La arquitectura, sin ir más lejos, se fundió con la industria metalúrgica sentando las bases de la construcción a partir de elementos prefabricados en serie, homogéneos y adaptables, que culminaron con la aparición de la denominada arquitectura del hierro. Esa es al menos la reflexión que hace la catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Valencia, Inmaculada Aguilar, en su obra Arquitectura industrial, testimonio de la era de la industrialización.

Aún hoy, muchas de las estructuras resultantes de este tipo de arquitectura siguen en pie. La más popular de todas ellas es, sin lugar a dudas, la Torre Eiffel, con sus 324 metros de altura y sus 7.300 toneladas de hierro. Sin embargo, no es ni mucho menos, la única.

Durante este periodo se construyeron además todo tipo de edificios civiles. Unos más conocidos que otros, pero todos con una funcionalidad más que evidente. ¿Te animas a descubrirlos?

Mercado Central de Florencia (Florencia, Italia)

Conocido también como Mercado de San Lorenzo, fue construido según el proyecto del arquitecto Giuseppe Mengoni, allá por 1874. Según afirman sus actuales gestores, se trata de uno de los mercados más grandes del continente, ya que surgió para atender las necesidades de una población creciente que decidía instalarse en Florencia cuando esta ciudad era capital de Italia.

Detalle del Mercado Central de Florencia. Foto: Domingo Communication.
Detalle del Mercado Central de Florencia. Foto: Domingo Communication.

El edificio, fabricado en hierro, cuenta con dos plantas y grandes ventanales y arcadas. Hasta él acuden actualmente florentinos y turistas para proveerse de carnes, embutidos, pescados, quesos, verduras, frutas, chocolates, panes, plantas y flores. Muchos de estos productos pueden ser degustados, junto a una de las más de 1.200 marcas de vino de su enoteca, en cualquiera de las mesas habilitadas para ello.

En las calles aledañas, los alimentos dejan paso al cuero italiano, que se vende en forma de ropa y otros utensilios en pequeños y coquetos puestos.

Puente de Vizcaya (Portugalete y Getxo, España)

La construcción de esta estructura metálica, reconocida como Patrimonio Mundial por la Unesco, concluyó en 1893, coincidiendo con la regencia de la reina María Cristina. Su objetivo no era otro que unir de manera regular las dos márgenes de la ría de Bilbao, en un intento de acercar las localidades de Portugalete y Getxo sin interrumpir en ningún momento el tráfico fluvial.

Puente de Vizcaya. Foto: Gonzalo Elorza Urreta.
Puente de Vizcaya. Foto: Gonzalo Elorza Urreta.

Pese a que recibe el nombre de puente, este prodigio de la ingeniería es, en realidad, un transbordador, que eleva tanto a personas como a vehículos hasta 45 metros de altura para transportarlos de una orilla a otra en tan solo un minuto y medio.

Diseñada por Alberto de Palacio, la estructura está armada con piezas laminadas de hierro, que se unen entre sí mediante remaches al rojo vivo y que se sostienen sobre ocho cables de acero. En un principio funcionaba con un motor de vapor, hasta que en 1999 fue reemplazado por uno eléctrico

Tren monorraíl suspendido de Wuppertal (Wuppertal, Alemania)

Eugen Langen lo diseñó en 1901 con la intención de venderlo a la ciudad de Berlín, pero el Schwebebahn acabó instalado en la menos populosa Wuppertal. En su construcción se emplearon nada más y nada menos que 19.200 toneladas de hierro, que dieron forma tanto a la estructura que da soporte a las vías invertidas como a las estaciones.

Tren suspendido de Wuppertal a su paso por la calle Sonnborner. Foto: Wuppertaler Stadtwerke (WSW).
Tren suspendido de Wuppertal a su paso por la calle Sonnborner. Foto: Wuppertaler Stadtwerke (WSW).

El tren continúa hoy en uso como un sistema de transporte local y cuenta con más de 25 millones de pasajeros al año, según informa la empresa concesionaria en su página web.

Muchos de sus usuarios habituales son turistas, que recorren los 13,3 km de recorrido –y que en su mayor parte discurren sobre el cauce del río Wupper- mientras contemplan la ciudad a ocho metros de altura.

Palacio de Hierro de Orizaba (Orizaba, México)

Al margen de su archiconocida Torre Eiffel, el ingeniero francés que le dio nombre también construyó otras muchas edificaciones singulares. Entre ellas, el Palacio de Hierro de Orizaba es quizás una de las más sobresalientes. Considerado hoy como el máximo exponente del art nouveau en México y el único palacio metálico del mundo en su estilo, fue concebido para albergar la sede del Gobierno Municipal de la ciudad veracruzana.

Detalle del Palacio de Hierro de Orizaba (México). Foto: Rodolfo Carrillo.
Detalle del Palacio de Hierro de Orizaba (México). Foto: Rodolfo Carrillo/Minube.com

El palacio se construyó enteramente en Bélgica con piezas desmontables y se trasladó posteriormente a México en una carga repartida entre tres buques de vapor. Allí se inauguró en 1894, coincidiendo con el 84 aniversario de la independencia del país.

Actualmente, el edificio acoge la oficina de turismo de la ciudad, el Museo de la Cerveza y el Museo del Valle de Orizaba, una biblioteca, salas de conferencia y una cafetería.

Forth Bridge (Edimburgo, Reino Unido)

Las ciudades escocesas de Edimburgo y Fife parecían estar condenas a vivir de espaldas para siempre. Separadas por el fiordo de Forth, cualquier intento de alcanzar la otra orilla estaba considerado, hasta finales del siglo XIX, una aventura muy peligrosa. Las tormentas que frecuentemente azotan la zona, la inestabilidad de los primitivos transbordadores e, incluso, la presencia de piratas no animaban en absoluto a cruzar al otro lado, ni siquiera por razones comerciales.

El Puente Forth visto desde South Queensferry. Foto: VisitScotland.
El Puente Forth visto desde South Queensferry. Foto: VisitScotland.

Todo eso cambió en 1890, cuando el entonces Príncipe de Gales y futuro Eduardo VII cortó la cinta inaugural del puente Forth, una enorme estructura metálica que, con sus 2,5 kilómetros de longitud y 46 metros de altura, facilitó las conexiones ferroviarias entre ambos núcleos urbanos.

La Unesco incluyó el Forth Bridge en su lista de bienes Patrimonio de la Humanidad en julio de este mismo año.

Galería de Víctor Manuel II (Milán, Italia)

Ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad italiana de Milán, la galería de Víctor Manuel II está considerada como la precursora directa de los modernos centros comerciales acristalados. Fue construida por Giuseppe Mengoni entre 1865 y 1877, quien dio forma a su estructura con hierro fundido y cristal, proporcionando así techo al cruce de calles que conectan la Plaza del Duomo, a la que se accede a través de una impresionante arcada, y la Plaza de la Scala, en la que se localiza la famosa ópera milanesa.

Entrada a la Galería de Victor Manuel II (Milán). Foto: EFE/BAZZI.
Entrada a la Galería de Victor Manuel II (Milán). Foto: EFE/BAZZI.

La cubierta metálica, de hasta 47 metros de altura, está coronada por una impresionante cúpula que proporciona luz natural a todo el recinto. Bajo ella, un mosaico que representa el escudo de Turín invita al turista a girar con el tacón de uno de sus zapatos mientras pisa los testículos del toro allí representado. La tradición asegura que, con este gesto, el turista regresará próximamente a la ciudad

En su interior compiten en glamour las tiendas exclusivas de joyas y alta costura, así como algunas librerías y cafés míticos, restaurantes y hoteles de lujo.

Elevador de Santa Justa (Lisboa, Portugal)

El Elevador de Santa Justa, también conocido como Elevador do Carmo, es un ascensor que desde 1902 salva el desnivel existente entre los barrios lisboetas de Baixa Pombalina y Chiado.

Construido íntegramente con hierro por el arquitecto Raoul Mesnier de Ponsard, su estructura se eleva hasta alcanzar los 45 metros en una trayectoria ascendente que rinde homenaje al estilo neogótico.

Perspectiva del Elevador de Santa Justa (Lisboa). Foto: ©Turismo de Lisboa – www.visitlisboa.com
Perspectiva del Elevador de Santa Justa (Lisboa). Foto: ©Turismo de Lisboa – http://www.visitlisboa.com

En la actualidad, aunque sigue siendo gestionado por la empresa local de transportes, el ascensor ya no desempeña las funciones para las que fue concebido, pues un sistema de escaleras mecánicas conecta ambos barrios de manera gratuita.

Reconvertido en atracción turística, ofrece a los visitantes unas espectaculares puestas de sol que tiñen de color rojizo lugares emblemáticos como la Plaza de Rossio, la Plaza del Comercio o el Castillo de San Jorge.

Real Bodega de La Concha (Jerez de la Frontera, España)

La visita oficial de la reina Isabel II a las bodegas del actual grupo González&Byass en 1862 sirvió de inspiración para la construcción de la Real Bodega de La Concha. Este singular edificio, atribuido por unos a Gustave Eiffel y, por otros, al ingeniero británico Joseph Coogan, abrió sus puertas en 1869.

Cubierta de la Bodega de La Concha (Jerez de la Frontera). Foto: Bodegas Tío Pepe.
Cubierta de la Bodega de La Concha (Jerez de la Frontera). Foto: Bodegas Tío Pepe.

La bodega recibe su nombre por la inconfundible forma de concha que adoptan sus muros, sobre los que descansan los nervios de hierro que soportan el peso de la enorme cubierta y hacen innecesario el apoyo de un soporte central.

En su interior, esta construcción alberga un total de 214 botas llenas de vino amontillado. Sobre la parte frontal de muchas de ellas se reparten las 115 banderas de los países a los que Tío Pepe exporta sus vinos.

Casa de las Palmeras (Viena, Austria)

La Casa de las Palmeras o Palmenhaus, como es conocida en Viena, es el invernadero más grande de toda Europa en su estilo. Fue ordenada construir en 1882 por el emperador Francisco José I, quien decidió asignar su encargo al arquitecto Franz Segenschmid.

Panorámica de la Casa de las Palmeras de Viena. Foto: Bundesgärten.
Panorámica de la Casa de las Palmeras de Viena. Foto: Bundesgärten.

Ubicada en los denominados parques del palacio, esta edificación de hierro y cristal se extiende sobre una superficie de 2.500 metros cuadrados y alberga en su interior hasta 4.500 especies vegetales diferentes, procedentes de diversas zonas del Mediterráneo, los trópicos y los subtrópicos.

El invernadero fue destruido casi en su totalidad en 1945 tras ser sometido a intensos bombardeos durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. No sería hasta 1953 cuando abriera otra vez sus puertas.

Como dato curioso, el ejemplar más antiguo de su colección es un olivo de 350 años de edad que fue donado por España en 1974.

Biblioteca de Santa Genoveva (París, Francia)

En uno de los laterales de la Plaza del Panteón, en pleno Barrio Latino de París, la Biblioteca de Santa Genoveva representa uno de los máximos exponentes de la arquitectura del hierro en la capital francesa. Con permiso, claro está, de la sempiterna Torre Eiffel.

Vista de la nave central de la biblioteca de Santa Genoveva (París). Foto: © Paris Tourist Office/Alain Potignon
Vista de la nave central de la biblioteca de Santa Genoveva (París). Foto: © Paris Tourist Office/Alain Potignon

Este templo del conocimiento fue construido en 1861 por el arquitecto Henri Labrouste quien, tras una fachada renacentista, ocultó un complicado entramado de vigas de hierro que sostienen el peso de todo el conjunto.

Como muestra de respeto al vecino Panteón de Personajes Ilustres, las ventanas exteriores del primer piso están adornadas con una cenefa pétrea ribeteada con motivos florales, muy similar a la que luce el edificio vecino.

En la actualidad, la biblioteca está gestionada por la Universidad de la Sorbona Nueva y entre sus fondos cuenta con más de 4.300 manuscritos, impresos, fotografías y objetos de arte.

Estación de Atocha (Madrid, España)

Conocida en sus orígenes como Estación de Mediodía, la Estación de Atocha fue inaugurada originalmente en 1851 en medio de tal expectación que hasta la mismísima reina Isabel II de España quiso viajar hasta Aranjuez en el primero de los trenes que partió de sus andenes. La estructura primigenia empleaba la madera como principal material de construcción y solo tuvieron que pasar trece años hasta que, en 1864, un incendio acabara reduciéndola a cenizas.

Jardín Tropical de la Estación de Atocha. Foto: Adif.
Jardín Tropical de la Estación de Atocha. Foto: Adif.
La catástrofe sirvió para ampliar las instalaciones, que ya demandaban más espacio debido al incremento del tráfico ferroviario. Corría el año 1892 cuando, bajo la dirección de Alberto de Palacio, se inauguraba el edificio actual.

La principal característica de este emblema de Madrid es su magnífica cubierta de hierro, construida en Bélgica siguiendo los preceptos de estructura rígida.

Secciones : El mundo Turismo

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