La iniciativa comenzó el pasado año y concluirá en 2015 con un presupuesto de 290.000 euros de los que la mitad se financia con ayudas del Gobierno de Aragón y fondos europeos del Feader, mientras que el resto es aportado por el Consejo Regulador, las propias bodegas y otros colaboradores.
El proyecto basa su metodología en un análisis detallado del medio que incluye la integración de numerosas variables referentes al clima, la vegetación, la topografía, la litología, la morfología del relieve y el suelo y la distribución y productividad del viñedo, ha informado la denominación en un comunicado.
Por ello, exige un elevado grado de interdisciplinaridad y la participación de expertos en viticultura, enología, edafología, climatología, geología, cartografía, estadística e informática.









