Enseñar a conducir drones y los más novedosos tractores; premiar las ideas más innovadoras de los jóvenes que habitan en el rural o encender la vocación de los más pequeños: así se lucha desde el hub tecnológico agrario en San José de Costa Rica contra el problema del relevo generacional en el campo.
El responsable de poner en manos todos los sistemas agroalimentarios de las Américas es el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA); la idea de su director general, Manuel Otero, es clara: "Necesitamos que los jóvenes sepan que hay un futuro en la agricultura" y, para ello, la tecnología "es la clave".
Así lo explica en un encuentro con periodistas en el marco de su estrategia el IICA de Puertas Abiertas, una de las líneas de su mandato al frente de este organismo internacional, que ha querido pasar de la teoría a la práctica.
Unas 15.000 personas pasarán este añopor el IICA, su Centro de Interpretación del Mañana de la Agricultura (Cimag), su laboratorio de ideas y todo el ecosistema creado.

Estudiantes de todas las edades, profesores, ministros o periodistas... el público objetivo es tan amplio como las experiencias que ofrecen, desde las más llamativas como conducir un dron -una herramienta clave por ejemplo para vigilar la salud de las plantaciones o fumigar con precisión- o un simulador de un innovador tractor.
En una misma mañana se puede disfrutar del entusiasmo de los jóvenes de secundaria que han ganado la olimpiada nacional y acudirán a Turquía a presentar sus prototipos para ayudar ante los retos del planeta, como es la deforestación -con un dron de repoblación selectivo-, sistemas de agua atmosféricos o la descomposición más rápida de los residuos urbanos gracias a una mosca.
Mientras esto ocurre en el Cimag, en el FabLab unas jóvenes aprenden a manejar su dron para usarlos en sus campos gracias al programa "Chicas a volar" que ya ha contado con 600 beneficiarias.
Y en la misma jornada, el ex ministro de la transición ecológica de Ecuador, Gustavo Manrique, reflexiona sobre la supervivencia de la especie humana en un planeta que se está devastando, tras recibir el reconocimiento como embajador de buena voluntad del IICA.
Minutos después, el director del instituto de Sistemas Agroalimentarios de la Universidad de Nottingham, Jack Bobo, aporta en un encuentro con prensa especializada una visión disruptiva de la evolución del grave problema de cómo alimentar el mundo en los próximos decenios: según sus cálculos, a partir de 2050 la población decaerá, así que solo es necesario llegar hasta ahí sin terminar de destrozar los recursos naturales del planeta.
El gemelo de la formación digital
A todas estas propuestas y voces hay que sumar muchas más, como las de los centenares de alumnos que se han matriculado en el recién estrenado programa Agristeam.
El gerente de tecnologías de la información y comunicación del IICA, Emmanuel Picado, presume de esta nueva herramienta totalmente gratuita que permite enseñar la lógica de la computación, sensorización, cómo usar los satélites conectados a un tractor y analizar la gran cantidad de datos en abierto que día de hoy hay disponibles para tomar las mejores decisiones informadas para cada momento y cada cultivo.

Estas variedades y las técnicas de cultivo más tradicionales se representan en un mural que España regaló al IICA en 1982 y que ha sido restaurado recientemente con todo mimo y detalle, una metáfora del cuidado y la cooperación entre los sistemas agroalimentarios a ambos lados del Atlántico.
Sin dejar ningún detalle o cabo suelto, este rincón de Centroamérica bulle de energía y actividad agraria y tecnológica para enfrentar el relevo generacional y el resto de desafíos como la seguridad alimentaria y la necesidad de avanzar hacia unos sistemas productivos más sostenibles e igualitarios.









