Tiene unos ojos enormes que le permiten tener una buena visión en la oscuridad, pesa algo así como una rata y es un primate. Es el tarsero fantasma, una de las criaturas más curiosas que habitan en Filipinas, en concreto, en la provincia de Bohol.
Se trata de uno de los principales atractivos de este conjunto de islas. Desde Turismo de Filipinas aseguran que quizá es difícil encontrarlos por casualidad, pero con la ayuda de guías expertos, en el suroeste de Bohol se pueden ver pequeños grupos de tarseros que habitan en jardines y bosques. Lo que realmente llama la atención son sus ojos, que son hasta 150 veces más grandes, proporcionalmente, que los de los humanos. Gracias a ellos, de noche pueden detectar diminutas criaturas y, de esta manera, cazar insectos, anfibios, aves pequeñas y reptiles.
Es uno de los habitantes más famosos de Bohol, una provincia que se compone de una isla principal y 61 de menor tamaño que conforman un archipiélago singular. Tiene una población de más de un millón de personas, con la hospitalidad y la paz como seña de identidad.
Y es que la flora y la fauna de esta provincia de Filipinas, ubicada en la región de Bisayas, es su punto fuerte. Entre los paisajes más afamados, las "Colinas de chocolate", en el corazón de la isla principal, que tienen entre 30 y 50 metros de altura. Según la leyenda, un gigante de nombre Arogo, apenado por la muerte de su amada Aloya, lloró tanto que su sus lágrimas se solidificaron hasta crear estas formas. Pero la realidad es mucho menos romántica. Las colinas surgieron originariamente en el fondo del océano: son piedra caliza que se conformó hace miles de años por corales y coralinas del mar. Dicen que el mirador del Carmen es uno de los mejores lugares para disfrutar de este paisaje que, durante la estación seca, se tiñe de un color marrón que parece convertirlo en chocolate.

Más naturaleza exuberante
El trópico se hace fuerte en esta zona de Filipinas. Para descubrirla, se puede optar por tours por los ríos Inabanga y Loboc, que se adentran en parques naturales y discurren entre aldeas pintorescas. También hay manglares en esta provincia, en concreto, en la isla de Banacon, al norte de la isla principal. En la costa este se desarrolla un turismo ecológico por medio de agricultores y pescadores que ofrecen a los visitantes paseos educativos, aventuras en canoa o tours ornitológicos.
No podían faltar las playas paradisíacas. Según la oficina turística de Filipinas, en Bohol destacan las de la isla de Panglao, de arena blanquísima y muy recomendables para la práctica de deportes acuáticos como el buceo o el submarinismo.
Emociones algo más fuerte esperan al visitante en la isla de Pamilacan, un lugar de encuentro de ballenas y delfines. Los habitantes de la zona conocen y cuentan a los turistas bellas historias sobre la vida y el comportamiento de estos animales.
Para aquellos a los que este paraíso les haya convencido, una buena época para visitarlo puede ser el mes de marzo, pues es cuando se celebra el Sandugo Festival, que conmemora el pacto de sangre entre los españoles y los indígenas filipinos.
Todo sobre Filipinas
Y para viajar con la seguridad de saber todo lo que hay que saber sobre Bohol y el resto de Filipinas, Lonely Planet ha publicado por primera vez su edición en español de la su guía de Filipinas, más de 500 páginas con información detallada, mapas, consejos de expertos y de los propios filipinos.






