Los ministros de Agricultura del G7 han abordado qué medidas serían susceptibles de atenuar el efecto del aumento de los costes de los fertilizantes y los combustibles para el sector primario por el cierre del estrecho de Ormuz.
La presidencia francesa del G7, al término de una reunión organizada por la titular francesa de Agricultura, Annie Genevard, subrayó que ese cierre del estrecho de Ormuz, con su impacto sobre los precios de los fertilizantes y sobre las cadenas de aprovisionamiento, plantea "un reto de una importancia estratégica tanto para los agricultores como para la seguridad alimentaria mundial".
Por eso, los ministros de los siete países más ricos destacaron la importancia que dan a que haya "mercados transparentes y previsibles para garantizar el buen funcionamiento de las cadenas de aprovisionamiento de fertilizantes, reforzar la resiliencia de la agricultura y de los sistemas alimentarios y promover la seguridad alimentaria".
Genevard convocó a sus homólogos de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Canadá a partir de las 12.00 horas de París (10.00 GMT) para una cita en la que el elemento central es la seguridad en el aprovisionamiento de fertilizantes.
También estaban convocados representantes de la Unión Europea (UE), de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS).
Según explicó en un comunicado su departamento, los titulares de Agricultura debían también discutir sobre cómo mejorar la puesta en común de informaciones y la transparencia de los mercados, y cómo reforzar las capacidades del sector agrícola frente a choques económicos y geopolíticos como éste.

En un principio no está prevista ninguna comparecencia de prensa de la presidencia francesa para explicar los resultados de la reunión.
Los países del golfo Pérsico producen alrededor del 30 % de los fertilizantes que se consumen en el mundo, aprovechando en particular el bajo precio del gas que es un elemento básico para su producción, pero su exportación está ahora prácticamente bloqueada por el cierre del estrecho de Ormuz desde comienzos de marzo por el estallido de la guerra en la región.
Algunos países, sobre todo asiáticos y africanos, son muy dependientes de los fertilizantes del golfo Pérsico, que en ciertos casos suponen hasta el 80 % de sus necesidades.
Esa dependencia, y la escalada de precios que se constata en los últimos tres meses, corre el riesgo de tener una consecuencia directa para las próximas cosechas y provocar o agudizar en algunos de ellos problemas de hambrunas.
En su informe de Perspectivas Económicas publicado la semana pasada, la OCDE señalaba que los precios de los fertilizantes con han aumentado entre un 39 % y un 59 %, según los componentes.









