FITUR 2024

Los confines del mundo muestran su acervo culinario en un Fitur con acento gastronómico

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No hay turismo sin gastronomía y por eso en Fitur se puede viajar a los confines del mundo para conocer sus sabores porque estos días en Ifema la sidra asturiana, el ceviche de camarón ecuatoriano o el té malasio, distantes geográficamente, se reúnen en un mismo espacio como ejemplo del rico acervo culinario.

Ecuador, como país invitado, tiene un especial protagonismo en esta edición de Fitur.

A pesar del conflicto interno armado generado por bandas de crimen organizado en puntos concretos del país, está exhibiendo todo su potencial turístico y, uno de ellos es el referente a la gastronomía.

Juan Carlos Rivera es el director general de la agencia de viajes Destiny Ecuador y acude a la feria para dar a conocer su oferta en la que la cocina está muy presente porque, además, es uno de los atractivos que reclaman los visitantes, muchos de ellos europeos.

En paquetes de 8 o 14 días, esta agencia ofrece un tour por el país andino pasando por las cuatro regiones en las que se despliega todo un arsenal culinario para deleitar el paladar del visitante a través de degustaciones, cursos de cocina autóctona o incluso visitas a mercados.

En Quito, por ejemplo, es posible asistir a un curso de cocina para aprender a elaborar el ceviche de camarones, mientras que en la región Andina se visitan mercados indígenas con degustación de fruta autóctona, como la pitahaya o la granadilla; así como la sopa locro de papa.

En la zona amazónica, los indígenas hacen una demostración de su gastronomía centrada en el uso de la yuca; de la chicha, una bebida que utilizan en sus rituales; y del «maito» de pescado (cocinado sobre hojas de árboles como el banano).

En Guayaquil, la sopa encebollada con yuca, la fritada (carne frita de cerdo con maíz y plátano), el camarón y la corvina protagonizan este tour cuya última parada son las Galápagos en las que los turistas acuden a un mercado de pescadores locales, eligen la pieza y la cocinan, teniendo en cuenta que el calamar y los langostinos son lo relevante.

Oviedo, referente gastronómico nacional

Si este año hay un nombre propio que aporta España es Oviedo, porque acaba de estrenar su Capitalidad Gastronómica en 2024.

Para dar a conocer todas las actividades ha abierto un expositor de 120 metros cuadrados en los que destaca el Rincón Sidrero y una amplia zona para demostraciones y degustaciones.

El director general de la Capital Española de Gastronomía, Pedro Palacios, reconoce a Efeagro que Oviedo será este año «un desfile de sabores y de cocineros» hasta conseguir «una agitación culinaria que no se ha visto antes».

El expositor de Oviedo en Fitur 2024. Efeagro/Nerea Díaz

Cree que Oviedo y, por extensión Asturias, merecían ostentar esta capitalidad porque tienen una cocina «de identidad» y «muy definida» con la fabada, el «cachopo» o la sidra como clásicos pero también dando el lugar que merecen a los numerosos quesos con denominación de origen, el pote, el chorizo a la sidra o el arroz con leche.

Además, en 2024, Oviedo quiere dar un impulso a otros menos conocidos como los «carbayones» o el «bollu preñao».

Doce meses que Oviedo tiene por delante para acoger catas, exhibiciones, la reunión de los 400 cocineros de Euro-toques, o un homenaje a las mujeres «guisanderas» que han «perpetuado el patrimonio culinario» asturiano.

Un bocado único

Pero hay vida gastronómica más allá de Oviedo y, por ejemplo, en la Alcarria madrileña, concretamente en Nuevo Baztán, se han decidido a crear su bocado típico, los «goyenescos», una receta impulsada desde la concejalía de Turismo en colaboración con miembros del Ayuntamiento y cocineros.

Un juego de palabras entre gallineja, producto típico de Madrid, y Juan de Goyenche, fundador de la villa, que consiste en un pan brioche relleno de productos típicos de Nuevo Baztán como el queso.

Un producto para el que también han creado su versión dulce, con relleno de nata o chocolate, según ha explicado a Efeagro la técnico de Turismo del municipio, Isabel González.

Vino y gastronomía

No podían faltar, un año más, las afamadas rutas del vino de España, que hacen un maridaje perfecto con la gastronomía, como sucede en la Ruta del Vino de Alicante donde se puede degustar el fondillón, elaborado únicamente en esta zona con la uva monastrell.

Su uva se recolecta en octubre y noviembre, pues necesita estar sobremadurada hasta que se pasifica, y es entonces cuando se prensa y obtiene este vino dulce, espeso y de gran graduación que marida a la perfección con los platos típicos de la zona como el arroz o el «espencat», un pisto alicantino que se sirve frío.

En Álava se encuentra la Ruta del Txakoli, un vino propio del País Vasco que marida muy bien con el queso Idiazábal.

La elaboración de este vino blanco se caracteriza por su acidez para la que utilizan dos uvas locales; la Hondarribi zuri (blanca) y la Hondarribi beltza (tinta).

Estos días el turismo gastronómico tiene una parada obligada en la capital de España que sirve de antesala, a su vez, a una de las citas esenciales para la alta gastronomía que se celebrará la próxima semana: Madrid Fusión.