La quiebra reciente de la mayor granja de insectos de Europa, levantada por la startup francesa Ÿnsect, ha puesto el foco en la viabilidad de estas granjas
El negocio de los insectos en España se mueve entre granjas que han abandonado o al menos parado su actividad ante la falta de rentabilidad y otras que nacen con la ilusión de hacer de esta fuente proteica una materia esencial en alimentación animal, como abono orgánico o incluso con usos en cosmética.
La quiebra reciente de la mayor granja de insectos de Europa, levantada por la startup francesa Ÿnsect, ha puesto el foco en la viabilidad de estas granjas y si son una verdadera oportunidad de negocio en países occidentales.
Proyecto en pausa
Galinsect fue una granja pontevedresa de insectos que comenzó a operar en 2020 pero ha dejado en suspenso su actividad recientemente y sus impulsores sólo estarían dispuestos a retomarla en caso de conseguir una financiación de dos millones de euros.
Sería volver a la actividad pero sólo para dedicarse a la investigación biotecnológica con insectos; en ningún caso para volver a producir insectos con destino a la alimentación animal ya que no es rentable, según han apuntado fuentes de la compañía a Efeagro.
En su momento álgido de producción obtenían 500 kilos de insectos al mes, destinando la mayor parte de ese volumen para alimentar a ganadería avícola.
Al año y medio de comenzar su actividad, sus promotores ya se dieron cuenta de que no era rentable y echaron los siguientes cálculos: para conseguir un kilo de carne de pollo se necesita aportar a ese pollo 1,5 kilo de pienso mientras para conseguir un kilo de insectos se necesita alimentarlos con entre 6 y 10 kilos de pienso.
"Cuesta mucho menos criar gallinas, pollos o cerdos de lo que cuesta criar insectos", concluyen desde Galinsect.
Con ganas de innovar
Desde Barbastro (Huesca) opera Bugcle Bioindustrias, una compañía que pretende innovar en el mercado del insecto y que justo ahora han puesto a funcionar su planta piloto, según ha explicado a Efeagro su director de Estrategia, Jesús Alijarde.
El proyecto arrancó en 2021 y han estado cuatro años en un proceso de investigación para diseñar su plan de producción sostenible del gusano "tenebrio molitor" (gusano de la harina).
Han desarrollado módulos similares a los contenedores de transporte marítimo que, cuando el proyecto esté plenamente en marcha, podrán ser adquiridos por ganaderos interesados en instalarlos en su granja para producir también gusanos.

Por el momento, en la fase piloto actual tienen capacidad para producir una tonelada de insectos al mes, gracias a granjas colaboradoras, y cuya transformación en harina, larvas deshidratadas, aceite o abono se realiza en la planta piloto ubicada en un polígono industrial de Barbastro.
Si todo va según lo esperado, esperan escalar el proyecto ya a nivel de producción industrial para 2027-2028.
Alijarde es "consciente" de lo ocurrido con la granja de Francia pero avisa de que su modelo de producción y transformación es diferente y con la intención de abordar un crecimiento progresivo ajustando su capacidad productiva a la demanda del mercado.
En busca de liderar
Más grande aún es el proyecto que la empresa Tebrio tiene previsto en Salamanca, porque su complejo integra toda la cadena de producción y transformación del gusano de la harina.
La compañía se ha marcado 2030 para tener a pleno rendimiento unas instalaciones que serán capaces de producir 125.000 toneladas al año de productos y situarse así entre las principales a nivel global, según ha manifestado a Efeagro su CEO y cofundadora, Adriana Casillas.
La siguiente fase consiste en abrir una nave de 12.000 metros cuadrados el próximo mes, lo que supone un paso decisivo en este proyecto que comenzó a fraguarse hace una década y que obtuvo sus primeros productos derivados de los insectos en 2017 gracias a unas instalaciones piloto.

La inversión total rondará los 110 millones y cuando la planta está a pleno rendimiento trabajarán cerca de 150 personas.
Casillas apuesta por este negocio en la UE porque refuerza su "soberanía alimentaria" de cara a depender menos de las importaciones de soja o de harina de pescado para la alimentación animal.
Respecto a lo ocurrido con la planta de Francia, indica que tenía un plan de gestión que "no tiene absolutamente nada que ver" con el de Tebrio: "Hemos modelado el proyecto de una manera totalmente diferente" al de Ÿnsect.
No obstante, reconoce el impacto que ha tenido: "Ha afectado porque eran líderes y han hecho mucho" por un sector con "mucho mercado".









