En la zona de poniente de la playa onubense de La Antilla sobrevive un poblado de marineros cuyas vidas no han cambiado prácticamente en los últimos 50 años, pero que ahora van a formar parte de una iniciativa del Ayuntamiento de Lepe (Huelva) para adaptar sus vidas al turismo del siglo XXI. EFE/Julián Pérez.

En la zona de poniente de la playa onubense de La Antilla sobrevive un poblado de marineros cuyas vidas no han cambiado prácticamente en los últimos 50 años, pero que ahora van a formar parte de una iniciativa del Ayuntamiento de Lepe (Huelva) para adaptar sus vidas al turismo del siglo XXI. EFE/Julián Pérez.

EN HUELVA

La pesca tradicional de La Antilla adaptada al siglo XXI

Publicado por: EFE / FERMÍN CABANILLAS 30 de agosto de 2016

En la zona de poniente de la playa onubense de La Antilla sobrevive un poblado de marineros cuyas vidas no han cambiado prácticamente en los últimos 50 años, pero que ahora van a formar parte de un proyecto para adaptar sus vidas al turismo del siglo XXI.

Se trata de una iniciativa del Ayuntamiento de Lepe, en cuyo término municipal están La Antilla y la mitad de Islantilla, y que quiere que las calles y la vida tradicionales de esta coqueta barriada se adapten al turismo y sean un recurso más de la oferta lúdica y social de la costa onubense. La idea se enmarca en un plan global para la playa de La Antilla, que va a salir adelante con una subvención de la Secretaría de Estado de Comercio y una aportación del propio consistorio lepero, con la mente puesta en el próximo 15 de septiembre, cuando se quieren iniciar los primeros movimientos en la zona, que se espera que se hayan terminado antes de que llegue la avanzadilla de turistas que pasan en la zona las fiestas navideñas.

Vista panorámica de la playa de La Antilla, perteneciente al municipio de Lepe (Huelva). EFE/ Juana Benet
Vista panorámica de la playa de La Antilla, perteneciente al municipio de Lepe (Huelva). EFE/ Juana Benet

La teniente de alcalde de Turismo del Ayuntamiento lepero, Bella Verano, explica que se quiere cambiar parte de la cara de la barriada, "de modo que se pretende poner en valor el sector comercial de la barriada, a través de actuaciones integrales en sus calles y entorno, que supongan una mejora de los accesos y una ordenación del espacio". Lo que se va a hacer en la barriada se resume en la instalación de quince casetas de madera de pino en la zona de baño, en paralelo al paseo marítimo, para la colocación de los aperos de los marineros, redes y otros utensilios, aunque no todo se va a centrar en la arena de la playa, sino que en las calles de la barriada también habrá distintas actuaciones.

Un mercado artesanal

Por eso, se llevará a cabo la señalización de las calles con soportes de forja, kioscos de madera para la habilitación de un mercado artesanal permanente, así como la puesta en valor de los cuartillos existentes en los alrededores de la plaza mediante la colocación de tejado decorativo o la nominación, azulejos con motivos marineros. Se va a completar el trabajo con la realización de trabajos para el embellecimiento de la plaza y las calles aledañas, con reposición de papeleras, bancos, farolas y hacer diversas mejoras de accesibilidad.

Bella Verano no esconde su satisfacción con lo planteado, ya que "persigue un embellecimiento de la barriada para el turismo, una ordenación del espacio y un enriquecimiento de la zona, que supondrá beneficios para todos los vecinos".

Con todo, se quiere adaptar en todos los sentidos la barriada al siglo XXI, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que la propia playa de La Antilla se formo urbanísticamente a partir de la barriada de los pescadores, y la propia barriada nació a mediados del siglo XIX, cuando familias de pescadores portugueses se asentaron en dicha zona, llamados por el auge de la pesca de la sardina.

Desde entonces, la barriada ha sido poblada, evolucionando los primeros chozos de maderas, hasta que a finales de los años 50 del siglo XX estas construcciones se transformarían en los actuales casas de una sola planta construidas por el antiguo Ministerio de la Vivienda. Eso sí, el Ministerio de entonces puso solo los ladrillos, y tuvo que pasar casi medio siglo para que los pescadores firmaran las escrituras de propiedad de las viviendas, en las que vivían desde el 23 de julio de 1955.

La barriada es una parte entrañable de la playa lepera, y así lo entienden los miles de turistas que llenan la zona todo el año, que participan activamente en sus actividades, en una playa en la que ha sabido convivir el desarrollo turístico más moderno con las formas pesqueras más tradicionales, y ahora buscan juntas una nueva forma de mantener en perfecto estado esta convivencia.

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